vie. Dic 14th, 2018

El 26 % de los hogares de Cundinamarca tiene planes de comprar vivienda

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En la región, la percepción favorable para la adquisición de una casa o apartamento es mayor que en Bogotá. La gente pudiente de Bogotá es la que más está mirando al departamento como lugar para irse a vivir.

Como después de la tempestad viene la calma, ahora tienden a soplar mejores vientos en la economía nacional y departamental, luego del bajonazo del 2016 y del 2017, situación que se hace visible, por ejemplo, en la intención de los hogares de embarcarse en la adquisición de una vivienda nueva.

En efecto, el impulso de un mercado con precios por metro cuadrado muchos más moderados que los de Bogotá, los consumidores vienen aumentando sus planes en este sentido.

Así lo encontró un estudio realizado por la Cámara Colombiana de la Construcción, división de Bogotá y Cundinamarca, según el cual el 56,6 por ciento de los hogares encuestados en el departamento dijo tener una percepción favorable acerca de si es un buen momento para adquirir una vivienda nueva.

Dicho porcentaje en la encuesta evidenció un incremento de 13,9 puntos porcentuales con respeto al sondeo realizado el año pasado, aumento que fue muy superior al que tuvo la percepción de los encuestados en Bogotá, donde el 44 por ciento opinó de esta manera y el indicador subió 7,1 puntos porcentuales con respecto al 2017.

Ahora bien, a la hora de decirle sí al proyecto de comprar un nuevo techo o una segunda morada, bien sea para vivir o para arrendar, el 26,3 por ciento de los encuestados en la región afirmó tener planes en este sentido para llevarlos a cabo en los próximos 12 meses, mientras el 12,4 por ciento indicó que, en efecto, ya inició la búsqueda de opciones para comprar y estrenar.

En este sentido, las cifras de Cundinamarca contrastan con las de Bogotá, en donde el 42,3 por ciento de los encuestados por Camacol afirmó tener el propósito de hacer la adquisición, mientras el 20,7 por ciento afirmó que ya inició la búsqueda.

“La intención de compra de vivienda en todos los estratos socioeconómicos muestra un repunte importante respecto al año anterior, y la motivación principal es el deseo de tener una vivienda propia. Este repunte es especialmente alto en los estratos 2 y 3, lo que resulta muy positivo y se alinea con los mensajes que ha dado el nuevo Gobierno sobre la continuidad de los programas de vivienda”, explicó la gerente de Camacol Bogotá y Cundinamarca, Martha Moreno Mesa.

Región dormitorio

Pero llama la atención, según los resultados del estudio, que mientras el 77,4 por ciento de los hogares bogotanos, que está en proceso de búsqueda, lo hace dentro de la misma ciudad, un no despreciables 7,4 por ciento está buscando pasarse a vivir en los municipios aledaños.

Así, los hogares bogotanos que buscan su vivienda nueva en algún municipio prefieren a Mosquera (35,7 por ciento), Chía y Funza (ambos con 33,3 por ciento).

Y se analiza el perfil socio económico, por estratos, el 2 y 3 realizan su búsqueda en Bogotá (79,5 por ciento y 78,6 por ciento respectivamente), en contraste con los más pudientes, ya que los hogares de estrato 5 y 6 buscan en igual proporción (48,3 por ciento) en la capital y en los municipios aledaños.

Entre tanto, concretamente en la gente que actualmente reside en Cundinamarca, el 60 por ciento de los hogares encuestados está interesado en adquirir vivienda exclusivamente en alguno de los municipios, mientras que el 12,4 por ciento busca en Bogotá y el 22,3 por ciento lo hace en los dos lugares, mientras un 5,3 por ciento está pensando en moverse hacia otras zonas del país.

En el caso de la gente que ya vive en el departamento, el interés al momento de buscar vivienda nueva se concentra especialmente en los municipios del corredor de la calle 13, entre los cuales lidera Mosquera, con el 1,1 por ciento; Funza, con el 17,9 por ciento, y Madrid, que marcó un 17,9 por ciento en las preferencias.

Sin embargo, un mayor porcentaje de cundinamarqueses quiere irse a tierra caliente, toda vez que Girardot fue, según el estudio, la opción para el 20 por ciento.

El año pasado, Soacha, Chía y Fusagasugá eran los tres municipios con mayor intención de compra, pero hoy despiertan un menor interés en la gente interesada en la adquisición de un nuevo inmueble.

Financiación, clave en la decisión

De acuerdo con Moreno, las alternativas de financiación son en este momento una herramienta decisiva para generar confianza e incentivar la búsqueda para que los hogares adquieran vivienda.

Según el estudio, de los hogares que han visitado proyectos en el último año, el 73,4 por ciento manifestó tener clara una opción de compra entre Bogotá y Cundinamarca; de estos, el 27,5 por ciento señaló contar con los recursos para comprar vivienda y tener un crédito preaprobado, mientras que el 83,9 por ciento de este último grupo indicó tener el capital necesario y no estar reportado en una central de riesgo.

“Estas condiciones indican que aproximadamente 104.397 hogares demandarían vivienda en la región en los próximos doce meses, en su mayoría del segmento social y rangos medios”, explicó la directiva.

Adicionalmente, el estudio de Camacol realizó encuestas a hogares bogotanos que compraron vivienda durante el último año, lo que dejó ver que el 78 por ciento adquirió con el propósito de vivir en ella, mientras que un 17 por ciento compró como alternativa de inversión (arriendo o reventa).

Y al mirar la capacidad económica, la mayoría de los hogares compradores (37,2 por ciento) percibió ingresos entre dos y cuatro salarios mínimos y fue encabezado por un jefe de hogar entre 36 y 50 años de edad (47 por ciento).

Mayor conciencia ambiental

A la par de la intención de comprar una casa o apartamento nuevo, los consumidores están dispuestos a adquirir inmuebles amigables con el medio ambiente.

En efecto, el estudio preguntó a los hogares si estarían dispuestos a pagar más para incorporar elementos de sostenibilidad a la vivienda.

En Cundinamarca, casi ocho de cada diez compradores (77,4 por ciento) dijo que sí, manifestando que los sistemas de reciclaje de agua (66,1 por ciento), los aparatos de bajo consumo de agua (20,2 por ciento), las energías alternativas (10,1 por ciento) y los equipos de ahorro de energía (3,6 por ciento) serían los elementos por los que pagarían.

En Bogotá, entre tanto, el 68 por ciento está dispuesto a pagar el valor adicional por los mismos elementos, en una proporción del 69,3 por ciento, 12,9 por ciento, 9,2 por ciento y 8 por ciento, respectivamente.

Por Ingrith Rodríguez Peña   economicas@periodicoelector.com

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