vie. Dic 14th, 2018

Un informe ignominioso

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Medicina Legal acaba de publicar un informe espantoso sobre la violencia contra la mujer en nuestro país. El problema de la violencia de género es una plaga mundial que cada vez adquiere caraterísticas de una pandemia muy difícil de erradicar, pero como dicen por ahí: “mal de muchos, consuelo de tontos”.

Desafortunadamente, nosotros tenemos ese legado machista heredado de la cultura española que nos colonizó, aunque el machismo es una peste que recorre el mundo sin control y sin freno. Sin embargo, el problema en Colombia está llegando, silenciosamente, a tales niveles que despertó las alarmas del flemático director del Instituto de Medicina legal, el patólogo Carlos Valdés.

El doctor Valdés confesó ante la Cámara de Representantes el panorama desolador y triste que ha vivido el país durante el último año, con un incremento del 8.5% respecto del año anterior en los casos de violencia contra la mujer.

En poco menos de cinco años, Medicina Legal tiene documentados 6.013 feminicidios, lo cual quiere decir que cada año han matado un promedio de más de 1.000 mujeres en Colombia. ¡Una auténtica salvajada!

Pero las cifras son más espeluznantes, sin que la sociedad se entere o le importe. De violencia interpersonal, se cometieron en el mismo espacio de tiempo 253.678 casos. 110.098 exámenes medico-legales se produjeron como consecuencia de presuntos delitos sexuales y ¡331.486 casos de violencia intrafamiliar!

Ante este panorama, Valdés, un científico curtido y acostumbrado a ver todas las miserias de la condición humana, no dudó en calificar a nuestra Nación de una “sociedad enferma”, pero igualmente es consciente que el problema no se arregla con cadenas perpetuas o penas de muerte.

El gobernador Jorge Rey ha sido especialmente sensible con esta problemática, a tal punto que una de sus primeras medidas de gobierno fue estructurar una nueva entidad en su gabinete: la Secretaría de la Mujer y Equidad de Género.

Y es que Cundinamarca hace parte del top 5 de los departamentos donde más ocurrieron estos crímenes, acompañado en esta lista de la vergüenza por departamentos como el Valle, Antioquia, Bogotá o Atlántico.

Las medidas gubernamentales para reducir el flagelo son ciertamente bien intencionadas y pensadas, aunque no han sido suficientes para reducir el fenómeno. El 123 de Cundinamarca, por ejemplo, tiene un equipo de sicólogas dedicadas a atender telefónicamente, orientar y direccionar los múltiples casos que llegan de todo el departamento a esta central de riesgos.

Para escoger a la nueva miembro del gabinete, Rey exigió que se eligiera por meritocracia, para convertirlo en un ente más técnico que político, por lo que llamó a un concurso de méritos, de donde salió la primera funcionaria que ocupó la cartera.

Esa primera elección no resultó tan afortunada, porque, según algunos comentarios de fuentes bien informadas, a la persona seleccionada le faltó algo de tacto para lidiar con las realidades políticas del cargo.

Jorge Rey, no quiso darse por vencido. Decidió, tercamente, fiel a su carácter, seguir apostándole a la meritocracia, para lo cual volvió a barajar en la lista de 55 aspirantes, escogiendo esta vez a Ana Ragonesi Muñoz, quien había ocupado uno de los diez primeros puestos.

La señora Ragonesi, tiene una dilatada carrera en el sector público y una hoja de vida donde sobresalen muchos masterados en políticas y salud pública, tanto afuera como dentro del país.

Pero lo que realmente importa, es que esta especializada Secretaria cumpla los objetivos para los cuales se creó y, alguna vez, nuestras hijas o nietas puedan vivir en un país, donde su condición de mujer no sea una excusa para convertirlas en muñecas de trapo que cualquier animal de dos patas pueda agarrar a patadas, trompadas o cualquier otro acto de violencia que desafía la imaginación. U.G.O.

 

 

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