mié. Ene 23rd, 2019

“Me duele todo”: Fibromialgia

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¿Algunas vez has sentido todo tu cuerpo doler? Puede ser sin razón o a causa del cansancio de una actividad exigente. Pero, si has sentido ese dolor intenso en todo tu cuerpo imagina que alguien allá afuera lo siente todos sus días, se llama fibromialgia.

Es un síndrome que, desgraciadamente, está de moda, o tal vez ya existía pero no había nombre para el sufrimiento de todas esas personas hasta ahora. En realidad, la fibromialgia no se considera una enfermedad en el sentido estricto de la palabra.

No tiene una causa específica conocida, puede ser primaria, que significa que es única a la persona (no tiene otras enfermedades) o ser concomitante y estar asociada o ser consecuencia de otro padecimiento que la desencadena.

No están locas

La fibromialgia es una anomalía en la percepción del dolor y la persona lo siente en lugares y momentos donde no debería. Aunque el padecimiento parece, en realidad no es articular como uno podría creer.

Entre el 2 y el 6 por ciento de la población puede padecerlo y, de ellos, la mayoría son mujeres. El verdadero problema radica en su difícil diagnóstico. Aunque de momento utilizan el índice de dolor generalizado (WPI en inglés) y la escala de gravedad de síntomas, realmente no hay una prueba contundente, exacta y objetiva para diagnosticarlo.

Es por eso que muchas personas saltan de médico en médico buscando una explicación para sus males. Gran parte de las veces, los mismos doctores no le creen a su paciente o simplemente lo toman como una somatización de algo psicológico.

Un componente emocional

El dolor es real, la molestia, el sufrimiento y la incomodidad que genera son tan reales para el que lo vive, como ver el sol. Sin embargo, estudios están comprobando cómo el componente emocional es un factor determinante en el desarrollo del síndrome.

Nuestra esfera emocional se puede ver afectada con regularidad gracias al estrés: este puede ser agudo, crónico, físico o sentimental; una vida estresante puede también llevar a alteraciones del sueño y en general nuestra salud pierde su equilibrio y empieza a deteriorarse.

Esto quiere decir que aunque estemos sanos si no cuidamos todas las esferas físico-emocionales podemos desarrollar sin querer este malestar y después controlarlo es más difícil.

Síntomas a tener en cuenta

Se sabe que la fibromialgia es un dolor en músculos y tejidos fibrosos (ligamentos y tendones) que puede ser generalizado o local; puede ser difuso y extendido. Los estudios más recientes buscan alteraciones en los sistemas inmune, hormonal; cambios psicológicos y en la percepción del dolor. Por último se buscan desbalances en la sustancia P (productora de dolor).

El problema con esta condición es que el dolor no viene solo. Muchas de las personas que padecen fibromialgia empiezan a sentir otros síntomas que terminan complicando su calidad de vida. Aquí hay una lista de los más comunes para tener en cuenta:

  • Cansancio (el 90% de los pacientes lo presenta)
  • Trastorno del sueño (70 a 80% de presencia en pacientes)
  • Depresión y ansiedad (afecta al 25% de las personas)
  • Baja tolerancia al esfuerzo
  • Rigidez generalizada
  • Sensación de inflamación en manos y pies
  • Hormigueo
  • Jaquecas
  • Dolores menstruales
  • Colon irritable
  • Sequedad en ojos y boca

Un truco que utilizan los médicos en su diagnóstico es presionar la piel del posible afectado ya que esta enrojece con facilidad ante la presión. La razón de la rojez es una alteración en la regulación del sistema de riego de la sangre en la piel.

Cómo tratarla

La fibromialgia no tiene cura y el manejo médico, por ahora, es con analgésicos; sin embargo, hay algunas cosas que podemos hacer en casa para ayudarnos a disminuir los síntomas. Lo primero es entender la enfermedad y darnos cuenta de las pequeñas variaciones en ella.

Por ejemplo, el dolor puede cambiar, hacerse más intenso o disminuir dependiendo de la hora del día, el nivel de actividad que realicemos, los cambios climáticos y nuestras rutinas de sueño.

Es importante, entonces, acomodar nuestros hábitos para asegurarnos de conseguir una noche de sueño reparadora. Mantener un diálogo interno con nosotros mismos nos ayuda a conocer y ahondar en nuestra parte emocional y a tener mayor control sobre ella.

La meditación y el ejercicio moderado nos ayudan tanto en la parte física como la mental. Aprender a soltar ciertas emociones y pensamientos nos permite regular la depresión y la ansiedad.

Esto no lo conozco de primera mano, pero grupos de ayuda para pacientes con fibromialgia comentan cómo la nutrición puede tener un efecto favorecedor en el manejo de la condición –algo que tiene mucho sentido dado que la alimentación es esencial para el buen funcionamiento del cuerpo–.

Y para finalizar, si alguno de ustedes está sufriendo de fibromialgia o tiene algún conocido, es importante hacerle saber que va a estar bien. El dolor nos puede atemorizar y cohibir de realizar muchas cosas, poco a poco le vamos “cogiendo el tiro” o vamos aprendiendo a vivir con ello y seremos cada vez más capaces de lograr nuestros objetivos.

Un poco de paciencia y amor por nuestro cuerpo es la clave para salir adelante. El dolor no nos puede llevar a rendirnos, pero tampoco debemos desesperarnos si hacemos las cosas un poco más lento. Una condición crónica es un proceso que siempre lleva su tiempo.

Por Catalina Uribe Suárez

catauribes@gmail.com

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