sáb. Mar 23rd, 2019

Mujeres, que su pareja o cualquier “guache” no les dé en la jeta

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En su informe anual “Forensis”, el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, dirigido por el médico patólogo Carlos Valdés Moreno, dio a conocer a finales del primer semestre de este año, unas cifras que demuestran que entre 2016 y 2017, los casos de violencia sexual en el país aumentaron en un 11,21%. Solo el año pasado, Medicina Legal atendió un total de 23.798 casos.

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Cundinamarca está en el Top 5 de los departamentos donde más violencia contra la mujer se reporta, según el informe anteriormente citado. Solo durante el primer semestre de este año se cometieron en nuestro departamento 781 casos de delitos sexuales contra la mujer frente a 1.265 casos en todo el año pasado. En homicidios, vamos en 95 frente a los 37 de todo el 2017 y los 50 del 2016.

Pero no los quiero llenar de cifras frías que, aunque aterradoras, no nos ilustran suficientemente frente a la gravedad del problema.

Para hablar de lo que se está haciendo en Cundinamarca frente a este flagelo, hablamos con Ana Ragonesi, actual secretaria de la Mujer y Equidad de Género del gabinete departamental.

Como una amatralladora sin seguro

Ragonesi es una mujer claramente preparada en su tema, que habla con mucha convicción de sus políticas, pero que me deja la imagen de una funcionaria políticamente correcta, interesada en no pisar ningún callo, que habla como una ametralladora con un cargador infinito e inagotable de munición, que no para de disparar.

Ragonesi respira por todos sus poros el tema de la “mujer y equidad de género”, lo repite como si de un mantra se tratara y lo tiene tan asimilado que pareciera dormir con el casete puesto y los audífonos encasquillados.

Desde la Gobernación de Cundinamarca rechazamos todos los actos de violencia contra las mujeres y creo que una de las actuaciones más importantes que ha demostrado este gobierno frente a eso fue con la creación de la Secretaría de la Mujer y Equidad de Género.

Crear un mecanismo de género en los territorios, ya sea a nivel departamental, ya sea a nivel municipal y del mismo orden nacional; hace que realmente haya una entidad desde el área administrativa, desde el área institucional que pueda idear y apalancar y, sobre todo, hacer la gestión frente a las acciones para prevenir que estos hechos ocurran porque creo que el mayor reto que tenemos como sociedad es prevenir que la violencia ocurra y que llegué a casos tan atroces como los feminicidios.

Ni uno, mucho menos diez

“Entonces, creo que el panorama a nivel global, a nivel país, a nivel departamental es dramático porque que haya solo una muerte ya debería parecernos dramático. Yo creo que el tema de ocupar lugares lo único que nos empieza a indicar es: mire, en términos poblacionales, estos son los departamentos y las ciudades en donde se presentan más casos, pero uno debería alarmarse igual con uno o con diez casos.

“Que haya una mujer asesinada ya es suficiente para prender las alarmas y creo que esa es un primera acción muy importante, la creación de un mecanismo de género, el fortalecimiento institucional para empezar a tomar acciones de promoción, acciones de prevención, pero sobre todo acciones de atención integral a las mujeres que ya han sido víctimas.

“Y en eso también es muy importante decir que al crear la Secretaría del departamento, otra de las acciones importantes fue la asignación de recursos para poder adelantar todas esas acciones para poder implementar la política pública de mujer, equidad de género e igualdad de oportunidades.”

Mientras ella habla, a mí no se me van de la cabeza los otros cuadros que nos hablan de la dura realidad en el terreno. Por ejemplo, en 2008 cuando se expidió la norma, los casos de delitos sexuales contra la mujer sumaban 16 mil en todo el país. Diez años después, para octubre de este año, vamos en 19 mil.

En Cundinamarca, solo durante el primer semestre de este año, se han presentado, casi tantos casos como todos los que sucedieron en el transcurso del 2017 en lo que tiene que ver con violencia interpersonal contra la mujer.

Muy buenas las palabras, pero mejor los hechos

Pero sigamos escuchando a Ragonesi: Debo reconocer que la Defensoría del Pueblo Regional Cundinamarca, a través, por ejemplo, de las duplas de género, ha sido un aliado máximo.

En casos de violencia contamos con el apoyo de ellos en terreno, nos han venido acompañando en procesos de participación, por ejemplo, en la elección del Consejo Departamental de Mujer y Género, pero también está Medicina Legal, que es un aliado increíble en todo el proceso de seguimiento a los casos.

Ha sido muy asertivo el hecho de haber desarrollado acciones que van primero encaminadas a la promoción de los derechos humanos de las mujeres, que no es solo una tarea que está haciendo la Secretaría de la Mujer y Equidad de Género.

 “Nosotros no podemos hacer promoción de derechos humanos, prevención de violencias basadas en el género y atención integral si no nos unimos entre instituciones. Ha sido maravillosa la alianza entre las Secretarías de Salud, Desarrollo e Inclusión Social, Gobierno y nosotros como líderes en todo el proceso de promoción de los derechos humanos de las mujeres. Pero a estas acciones se nos han unido otras entidades.

¿Cómo el carro del paletero?

¿Mucho tilín tilín y nada de paletas? Uno podría pensar eso, si se deja guiar solo por las estadísticas, pero es evidente que la acción y la labor estructural de las entidades gubernamentales es necesaria y básica para golpear el flagelo. Lo que pasa es que, como ya lo hemos dicho en otras oportunidades, la acción del Estado es absolutamente paquidérmica y sus resultados se demoran demasiado en ser apreciados y verificables.

Sigamos con la doctora Ragonesi: “Una acción verificable que ha sido absolutamente maravillosa es la implementación de la estrategia integral de promoción de derechos humanos, prevención de violencia y vinculación de hombres defensores y garantes de los derechos humanos de las violencias, porque si no hubieran hombres agresores, pues no habría mujeres asesinadas ni violentadas.

“Entonces, un ejercicio que hicimos el año pasado desde esta Secretaría, a los pocos meses de haber empezado operación, creamos y diseñamos la estrategia integral de promoción de derechos humanos, prevención de violencias basadas en el género y vinculación de hombres.

“El año pasado trabajamos con mujeres en terreno y lo que sucedió en estos talleres fue que empezamos a identificar casos de detección temprana de violencia. La violencia no solo viene de la pareja, también viene de otros familiares. 

“Importante porque las mujeres empezaron a decir: ‘oiga, no es normal que a mi me peguen. No es normal que me quiten el celular. No es normal que me estén ultrajando. No es normal que me quiten el salario mensual’.

Muy bueno llegar a los niños, pero reeducar al papá es necesario

“El año pasado llegamos a 30 municipios con ese tipo de estrategias. Si queremos lograr transformaciones sociales y culturales, yo soy una convencida de que uno puede trabajar con adultos mayores tanto hombres como mujeres y va lograr hacer cambios comportamentales; pero qué mejor que empezar desde la cuna, desde donde se está formando el hombre y la mujer para la sociedad.

“Entonces, este año implementamos la estrategia, la adaptamos en 40 municipios diferentes a los que fuimos. Ahora estamos llegando a la institución educativa departamental. Allí priorizamos estudiantes hombres y mujeres de noveno grado en donde empezamos a hacer todos los talleres de sensibilización de derechos humanos, porque lo que queremos es crear un semillero de jóvenes que empiecen a hablar de los derechos humanos más que como un tabú, como algo que esconder, es empezar a romper esos esquemas de masculinidades tradicionales que tenemos en el país.

“Y no fue solo con los jóvenes, también involucramos docentes, orientadores, padres y madres de familia; adicionalmente empezamos a trabajar con los establecimientos públicos alrededor de los colegios, porque es también el joven que sale del colegio y termina en una tienda ingiriendo licor y sustancias psicoactivas quienes son detonantes de la violencia.

Él por ella

“El próximo año llegaremos al resto de municipios, particularmente con el tema de “Él por ella”, que es una estrategia a nivel global, que lidera ONU mujeres.

“Ha sido maravillosa porque el año pasado la implementamos en la Gobernación, empezando por casa. Esto lo que hizo fue disparar y evidenciar que hay comportamientos tanto en hombres como en mujeres que no se pueden aceptar como normales. Es normal que me cele, es normal que me empuje, es que solo me pega cuando está borracho. No, ese tipo de cosas no son normales.

Eso, qué fue lo que hizo: disparar las denuncias. Uno dice, ¿pero qué pasó en Cundinamarca que aumentaron este tipo de delitos? Claro, es que las mujeres empezaron ya a denunciar. De hecho en los casos de feminicidios, el año pasado fueron cinco casos. En este momento vamos en 12 casos ya confirmados por Fiscalía. Y uno diría: ¿Pero qué pasó si el año pasado fueron cinco y ya vamos en 12? ¿Asesinan a más mujeres en Cundinamarca? No, lo que pasó es que se trabaja fuertemente con la Fiscalía para la tipificación del delito como feminicidio y no como homicidio.

“Esas son las cosas tangibles que están mostrando, además, que esto es una lucha de largo aliento, esto no lo vamos a resolver con dos o tres años de operación de una entidad estatal. Lo que empezamos ya a poner fue las semillas para realmente lograr esas transformaciones culturales, que deben empezar desde la institución porque tenemos casos en donde la mujer va, siendo agredida, llega a la Comisaría de Familia y desde que le reciben la denuncia le están diciendo: “ah no, es que le están pegando es porque usted lo provoca”.

“Revictimizamos a las mujeres desde las instituciones y por eso nosotros estamos trabajando para que ese tipo de casos no sucedan.”

La pila no se le acaba

Y Ragonesi no para. Esa mujer es incansable. Si están aterrados ustedes leyéndola, ni se la imaginen trabajando de colegio en colegio, de institución en institución. Bienvenida y aplaudida toda esa actividad si conseguimos que en los próximos años empezamos a ver estadísticas menores para identificar este delito infamante.

Como siempre y de manera desafortunada, mucho se queda en el tintero, pero hay una última acción que ustedes, mujeres, deben gravarse con fuego en el cuerpo (y no es incitación a la violencia, ¡Dios me ampare!)

La Secretaría de la Mujer y Equidad de Género, agregaría Ragonesi está creando unas Casas de protección y acogida para aquellas víctimas que siguen tolerando esa violencia machista desaforada porque no tienen a dónde ir ellas y sus hijos.

Es que uno de los grandes problemas que se nos quedó en el tintero es la violencia contra la mujer que se genera a partir de las dependencias patrimoniales, económicas, laborales, en fin, de todos los subterfugios empleados por esos “guaches” disfrazados de hombres que violentan sin pudor a sus parejas, madres, hermanas y mujeres en general.

Una solución ideal y sin excusas

Pero volviendo a las casas de protección y acogida, allí las mujeres violentadas gozarán del apoyo de un equipo interdisciplinario que las ayudará a enrumbar nuevamente su vida y la de sus hijos menores de 18 años.

La protección la dan desde unas pocas horas hasta seis meses máximo. Consiste en techo, alimentación, soporte sicológico y legal y, en general, la oportunidad de alejarse de por vida de su maltratador y romper ese círculo perverso de dependencia y violencia -que llega hasta la muerte- generado por la lacra de la violencia machista en Colombia.

Se estará preguntando: ¿y dónde quedan esas casas de protección para ir corriendo a refugiarme? Por razones de seguridad, la dirección es absolutamente secreta, pero en la Comisaría de Familia más cercana, donde ponga la denuncia de su situación, le deben orientar sobre cómo acceder al derecho. Si no se lo comentan ¡EXÍJALO!

Por Olinto Uribe Guzmán

oluribe@gmail.com

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