sáb. Mar 23rd, 2019

Qué son los alimentos funcionales

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En este mismo momento podrían estar consumiendo alimentos funcionales sin saber. Aunque no hay consenso científico que nos dé una lista sobre cuáles son estos, sí nos dan una definición general de los que se consideran funcionales.

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La noción de alimento funcional nació en Japón en la década de 1980.  Como tal vez sepan, la población japonesa es una de las razas con mayor esperanza de vida; esto se convierte en un problema para el Estado porque deben asegurar la calidad de vida de su población mayor.

Así es como “descubren” los alimentos funcionales para controlar los gastos médicos. ¿Cómo funciona este ambicioso plan? Todo alimento que demuestre que además de su función nutricional trae beneficios adicionales para la salud, se considera funcional.

Qué hace un alimento funcional

Tiene la labor de compensar desequilibrios en la dieta y garantizar una ingesta adecuada de nutrientes (algo que en nuestro estilo de vida actual no siempre ocurre).

Estos alimentos afectan positivamente las funciones del organismo y como consecuencia reducen los factores de riesgo que disminuye las posibilidades de una enfermedad  y mejoran el estado general de la salud y el bienestar.

Lo que el gobierno japonés entendió años atrás fue que sale más barato prevenir una enfermedad que tratarla. Si mantenían a su población sana con una dieta saludable, variada y equilibrada, reducirían los gastos en salud.

Cuáles son estos alimentos

Hasta ahora no hay un consenso, así que pueden ser los que tradicionalmente consumimos y traen propiedades benéficas o los que vienen reforzados con macro nutrientes, vitaminas y minerales.

Los nutrientes que generalmente se busca tengan estos alimentos son Omega 3, Ácido oleico, Calcio, Vitaminas, Ácido fólico y Fermentos activos, por mencionar algunos. El secreto para que un alimento sea funcional es que tenga estas propiedades (medicinales) al consumir sus cantidades normales en la dieta; de lo contrario sería un suplemento o un concentrado.

Los ingredientes principales que se buscan en este tipo de comidas son las proteínas, por ejemplo de la leche, el suero lácteo o de fuentes no lácteas como la soya; los lípidos como son los fosfolípidos, Omega 3, esteroles y estanoles; por último, pero no menos importante, son los probióticos y prebióticos como lactobacilos y bifidobacterias o los sinbióticos, que son una combinación equilibrada entre pro y prebióticos.

Algunos alimentos

No hay una lista única concisa e inmutable, pero aquí hay algunos de los alimentos mas conocidos por ser funcionales.

  • Aceite de oliva
  • Soya
  • Leche y yogur (en especial los fermentados)
  • Cereales integrales
  • Nueces
  • Aceitunas
  • Jalea real (el producto apícola tiene vitaminas B, zinc, selenio, cromo y manganeso)
  • Frutas (granada, arándanos, grosella negra, uva, ciruela pasa)
  • Varias verduras y hortalizas.

Para quién y para qué

Muchos de nosotros los estamos o los hemos consumido alguna vez, sin caer en cuenta de lo que son. Sin embargo, estos alimentos son pertinentes para personas con necesidades nutricionales especiales.

Por eso son ideales para mujeres embarazadas, niños, personas con intolerancia a ciertos alimentos, carencias y desnutrición; adultos mayores y pacientes con enfermedades crónicas (cardiovasculares, gastrointestinales, osteoporosis o diabetes).

Ya hablamos que compensan desequilibrios, disminuyen enfermedades y mejoran la salud, pero puntualmente sirven para reducir el colesterol y prevenir la incidencia de enfermedades cardiovasculares.

Fomentan la buena función del aparato gastrointestinal y el sistema digestivo. Los probióticos –incluyendo pre y simbióticos– y la fibra en ellos, son la mejor ayuda para el colon; aumentan la capacidad inmune del cuerpo, afectan positivamente las funciones de crecimiento y desarrollo (especialmente en niños) y promueven el desarrollo cognitivo y psicomotor.

Gracias a todas estas razones, se ha despertado el interés médico de los alimentos funcionales como tratamiento complementario en la prevención de enfermedades. Sin duda, cada vez más se realizarán estudios científicos que nos ayuden a entender a fondo este tema y afianzar lo que los japoneses encontraron hace años: la clave de una buena salud es una buena alimentación.

Por Catalina Uribe Suárez

catauribes@gmail.com

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