lun. Ago 19th, 2019

La Cámara de Comercio de Facatativá, entre la negación y la aceptación popular

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La presente crónica es resultado de un trabajo de seis meses, tiempo durante el cual se recopilaron en video las diversas opiniones de los comerciantes e industriales inscritos ante la Cámara de Comercio de Facatativá; labor que se realizó en 10 de los 37 municipios en donde tiene jurisdicción esta agremiación.

Mi intención es presentar ante la opinión pública la percepción de los más de 300 testimonios de comerciantes e industriales que buscan ser escuchados.

¿Qué es una Cámara de Comercio?

Para comprender mejor la columna, es necesario entender que la Cámara de Comercio de Facatativá es una organización formada por pequeños, medianos y grandes empresarios que buscan mejorar la competitividad de sus negocios, por cierto, es además una entidad privada y sin ánimo de lucro.

En Colombia, las cámaras aparecieron en el periodo comprendido entre 1878 y 1919, siendo Bogotá la primera organización, seguida por Medellín, Cali y Bucaramanga. Ya en el año 1920, las ciudades vinculadas al transporte de productos de exportación como Girardot, fundan sus propias Cámaras de Comercio.

Finalmente, durante el periodo 1981-2000 se crean las Cámaras de Apartadó, Espinal y Facatativá, logrando esta última unir a comerciantes y empresarios de seis provincias (Sabana Occidente, Gualivá, Rionegro, Tequendama, Bajo Magdalena y Magdalena Centro), congregando a 37 municipios, de los cuales Funza, Mosquera, Madrid y Facatativá, poseen las economías más prósperas y estables del centro del país.

La Política como fin burocrático

Pese a la reciente creación de la Cámara, es muy fuerte el manejo que le ha dado la clase política de Facatativá a esta entidad. Y no es para menos, son 37 municipios con más de 10.000 comerciantes e industriales afiliados, que aportan millonarios recursos producto del pago de sus obligaciones tributarias.

En los últimos años, la organización gremial no ha contado con un nivel alto de aceptación entre el comercio y la industria, situación motivada por diversas razones, entre ellas, el crecimiento sin control de la economía informal que ha puesto en calzas prietas a los comerciantes formales que pagan impuestos. Un segundo hito es la inclusión de manera obligatoria y resolutoria de la política local en las decisiones de la entidad.

Según los agremiados, la política permeó cada estructura de la Cámara, imponiendo sobre el ejercicio democrático de los afiliados, la elección hábil del gerente y la directiva. En mi criterio, no basta con realizar una feria anual cuyos números a favor de la entidad, presentan una supuesta “innovación, éxito y gestión”, mientras que el comercio y la industria manifiesta que el sector está en caída libre. ¡Afirman los agremiados que existen pocas ruedas de emprendimiento y negocios y las que existen no llegan a los sectores que realmente las requieren!

Con el tiempo, desaparecieron de forma tácita las inversiones en materia de seguridad, salud y educación en cada una de las regiones, lo que motivaba a los comerciantes a pagar sin falta sus obligaciones, ya que este veía con agrado que el dinero de su obligación, retornara a su región (muchos de los entrevistados manifiestan que sus dineros no se ven reflejados en sus municipios y por el contrario solo aparecen en Facatativá).

Lo anterior ha generado una disidencia y retiro de afiliados para convertirse en informales, quienes al unísono dan gritos de independencia, que se hacen cada vez más fuertes en Funza, Mosquera y Madrid.

Principales problemáticas

El 28 de enero de 2015, el diario Portafolio publicó un artículo con el rótulo en negrilla, denominado “Las cámaras de comercio siguen bajo la sombra de escándalos”. A juicio de buen pesquisidor, Portafolio manifiesta con severidad que estas organizaciones gremiales son fortines políticos, ya que al ser privados y con buenos presupuestos, permiten al político de turno nombrar o poner a gerentes, directivos o funcionarios de forma coloquial. Para el caso de Facatativá, desde diputados, exalcaldes y altos padres de la patria, han orientado erróneamente los destinos del emprendimiento y la productividad de uno de los territorios económicos más deseados en Colombia (por cierto, las Cámaras son alcaldías pequeñas con enormes presupuestos).

Según Portafolio, los escándalos de estas organizaciones se originan por la elección de sus juntas directivas, que son direccionadas a su acomodo por el político, el cual no piensa en el bienestar general. Para el caso de Mosquera y Funza, dos de los municipios más fuertes en cantidad de comerciantes e industriales, nunca han sido tenidos en cuenta y deben conformarse con observar, desde el gallinero, la llegada de nuevas juntas directivas presididas por amigos de exalcaldes de Facatativá.

Cabe anotar que los asociados o agremiados han presentado muchas impugnaciones al proceso electoral, sin que jamás exista un fallo determinante que permita la participación abierta de otras ciudades y municipios.

Poder político detrás de la CCF

Sin duda, las Cámaras de Comercio tienen más poder de lo que el común de la gente cree, razón por la que son muy apetecidas por los políticos. Han sido estas las gestoras de todo el tema de arbitramento de las grandes conciliaciones y las encuestas sobre percepción de seguridad y ciudad en general; acaban desempeñando un papel muy importante en la definición de las políticas públicas en este campo (un ejercicio de antaño que poco o nada hace en Facatativá).

No podemos olvidar que la Cámara de Comercio maneja, fundamentalmente, los recursos (muy significativos) que genera el Registro de Instrumentos Públicos. Según la ley, estos dineros deben ser invertidos en campañas y propósitos que vayan en beneficio de las regiones donde está ubicada la Cámara, pero a dicha entidad solo la conocen en las regiones, a través de los recibos de pago.

Finalmente, los comerciantes, en su gran mayoría, aseveran que los políticos manejan libremente la Cámara de Comercio, dirigiendo sin consenso y sin estudio los recursos a sectores establecidos en su mapa electoral. Y, al parecer, la de Facatativá se ha convertido en una gran bolsa de empleos y contratación de altas cuotas burocráticas exigidas por el político de turno.

Por Jairo Veloza González   Periodista regional – Funza

LA CAMARA DE COMERCIO DE FACATATIVA, ENTRE LA NEGACION Y LA ACEPTACION POPULARPor: Jairo Veloza González.

Posted by Jairo Veloza Gonzalez on Sunday, April 28, 2019

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