jue. Oct 24th, 2019

El tatuaje que podría salvarle la vida

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El tatuaje viene acompañando al ser humano desde el periodo neolítico. Así como se lee, lo que muchos consideran una moda heredada de los hippies de los años 60 es en realidad una marca cultural mucho mas antigua; y ahora ese pigmento en la piel podría salvarle la vida.

El MIT (Massachusetts Institute of Technology) ha desarrollado una tinta que reacciona a los cambios de PH y glucosa del cuerpo. El grupo de investigadores del DermalAbyss, nombre con el que se conoce el proyecto está conformado por Katia Vega, Xin Liu, Nick Barry, Viirj Kan y Ali Yetsien y Nan Jian de la Escuela de Medicina de Harvard.

Con este trabajo conjunto han logrado reemplazar la tinta de tatuajes tradicional por unos bio-sensores líquidos, con resultados que parecen sacados de una película de ficción. Al mejor estilo futurista, digno del siglo 21, los tatuajes cambarían de color de acuerdo con los niveles de azúcar y el PH en nuestro cuerpo.

Un poco de historia

El padre de los tatuajes, por allá en el año 5.300 A.C., se llamaba Otzi (el cazador); tal vez no sea verdaderamente el progenitor de esta tendencia, pero, lo que sí es, es el primer  hombre tatuado del que se tiene conocimiento.

Los indígenas de América (Norte, Centro y Sur), las culturas antiguas de Egipto, India y cuanta civilización podemos pensar han integrado los tatuajes a sus manifestaciones culturales y costumbres desde el desarrollo mismo de la pintura.

Algunos con connotaciones religiosas, místicas, como identificación para esclavos o criminales e, incluso, con fines cosméticos como en el caso de los Tatú (tatuaje) para prevenir las arrugas en Rapa Nui (isla de Pascua); también con intenciones  medicinales y terapéuticas.

No es de extrañar entonces que los investigadores hicieran el salto lógico y buscaran la manera de convertir esta práctica milenaria en una herramienta de la medicina actual.

Cómo funciona

Imagine tatuarse su diseño favorito, solo que en vez de tinta, los controversiales “pinchazos” (unos los adoran y otros detestan el dolor, pero aman el resultado) le inyectan los Bio-sensores líquidos, colorimétricos y fluorescentes, que para efectos prácticos se verían como un pigmento normal.

Los sensores de Glucosa, al detectar un cambio en los niveles de azúcar, cambiarían de azul hasta el café, mientras que los de PH variarían del morado al rosado. Sin embargo, si le da miedo parecer un cartel de neón, no deje de pensar en las punciones del glucómetro que se estaría ahorrando.

Olvídese de las tediosas agujas y los puyazos. Con una sola ojeada al tatuaje podríamos saber qué está pasando al interior de nuestro cuerpo y no habría que esperar a que nos de la pálida para recibir la atención y el tratamiento necesarios.

¿Podría un tatuaje revelar cambios en la fisiología humana?

Esa fue la pregunta que llevó a los investigadores del M.I.T. a visionar y desarrollar esta tecnología, que busca generar una bio-interface. La idea en mente era plantear una simbiosis; así como la moda se unió a la tecnología para diseñar dispositivos médicos que la gente realmente quisiera usar, el proyecto busca unificar la biotecnología con el dermo-cuidado.

Al combinar esa biotecnología con las técnicas tradicionales de tatuado, y, al crear estos sensores que responden a los cambios en las variaciones de los biomarcadores dentro del fluido intersticial, buscan convertir nuestro cuerpo en un monitor interactivo.

Si lo que acaba de leer le parece de ciencia ficción déjeme decirle que sí. El proyecto DermalAbyss se coronó con el título de “El logro o descubrimiento más cool que hasta antes del 2017 se creía posible solo en ciencia ficción” de los premios “Ya no es más SciFi”.

Aunque hasta ahora las pruebas se han realizado únicamente en piel de cerdo (al mejor estilo de aprendiz de tatuador) el futuro es prometedor. Quién quita, dentro de poco el término aparato humano podría tener todo un nuevo significado.

Por Catalina Uribe Suárez

catauribes@gmail.com

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