vie. Dic 6th, 2019

Hustlers “Estafadoras/Timadoras”

Share this...
Share on Google+
Google+
0Tweet about this on Twitter
Twitter

A esta película le venían haciendo bastante publicidad, al menos aquí en Los Angeles. Y claro, si los pósters comienzan a verse en cada paradero de bus, poste de luz, estación de metro, etc., pues cumple con su propósito de generar psicológicamente la curiosidad de ir a verla y yo no podía ser la excepción a la regla, así que me fui a verla en el día de su estreno.

Confieso que soy una gran admiradora del trabajo de JLo. No hay ninguna duda que no le ha quedado grande destacarse y obtener grandes triunfos como cantante, actriz, o empresaria, convirtiéndose en un ejemplo para todas las latinas/os en el mundo entero, pero, sobretodo, para las latinas en USA.

Lo primero que me llamó la atención cuando llegué al teatro, fue ver la gran cantidad de grupos de mujeres de todas las razas: afroamericanas, orientales, latinas, norteamericanas, con una actitud sonriente y hasta desafiante, como si la película estuviera a punto de mostrarle al mundo, una parte de su propia historia.

El aplauso de género

No tenía la menor idea de lo que estaba por vivir, pues apenas comenzó la película y prácticamente en cada una de las escenas en donde se muestra a estas mujeres, no como víctimas de un negocio en donde están siendo manipuladas/esclavizadas, humilladas y reducidas, sino como un grupo de mujeres empoderadas que deciden convertir su trabajo en una fuente de ingresos, que les permiten tener acceso a un mundo, que de lo contrario les estaría lejano, se escuchaba el estruendoso aplauso.

Al ver esta reacción de la audiencia, me interesé mucho mas en entender por qué algo que puede ser visto como denigrante para la integridad de un ser humano, como el hecho de quitarse la ropa delante de un montón de extraños, para obtener a cambio una cantidad de dinero, estaba generando esta emoción casi febril, que las hacía aplaudir y chiflar en el teatro, como si se tratara de una partida de algún deporte en donde ellas se sentían y comportaban como las fans más intensas de uno de los equipos contrincantes.

Y claro, comencé a entender que en realidad ¡este tema puede ser visto como un juego! Un juego en donde ambos bandos se preparan, se entrenan y se alistan para dar lo mejor de sí en una partida en donde todo se vale y ambos equipos, de alguna manera, al final del juego, son potenciales ganadores.

El valor del triunfo

Aunque claro, como en todos los juegos, así se sienta uno ganador, después del éxtasis de la victoria, viene el análisis de qué tanto nos costó obtener ese triunfo. Y no solo a nivel físico, pues como es natural, si uno considera entrar en el negocio de quitarse la ropa en frente a una audiencia, a cambio de dinero, debe mantenerse en muy buena forma; sino más en los niveles mental, espiritual y psicológico.  Es difícil cuantificar en dinero, el costo que pagan quienes deciden arriesgarse a buscar un éxito monetario con este negocio.

Me pareció muy interesante que la directora optara por hacer un paralelo entre el negocio de estas mujeres y el que hacen, por ejemplo, quienes negocian en la bolsa de valores. Al final, en el juego de ambos, muchas veces se utilizan triquiñuelas y maniobras non-sanctas para obtener una utilidad.

Aquí la pregunta es: ¿a quiénes, como sociedad, juzgamos mas implacablemente? ¿Será por un tema de mojigatería que a quien utiliza estas “armas” no convencionales desde su desnudez, estamos prestos a descalificar, mientras que condonamos a quien lo hacen desde su escritorio elegante?

Una mera transacción comercial

Por otra parte, la visión de algunas culturas del primer mundo es ver este tipo de actividades, “negocios”, como un producto, como un lujo, al cual se puede tener acceso, mientras se tenga el dinero para pagar por él: una simple transacción comercial.  Y tal vez en países con economías mas fuertes y diversas, con otras opciones de trabajo, esta mirada tenga cabida, o sea más fácil de digerir.

A mi, personalmente, no deja de cuestionarme, que en países como el nuestro y otros tantos de Latinoamérica y muchas regiones del mundo, detrás de este tipo de “negocios”, hay una tragedia humana profunda, de mujeres que vienen siendo esclavizadas, manipuladas y forzadas a realizar este trabajo, como la única opción a la que pueden tener acceso, sea por falta de educación o porque culturalmente no son libres de decidir por ellas mismas, pues les pertenecen/son propiedad de algún hombre inescrupuloso que convierte la explotación en negocio. Y por otras tantas razones que las convierte en víctimas.

No es una actividad con tanto glamour como se muestra en la película y tal vez representa un costo social muy alto para todos nosotros, en especial cuando los derechos de las mujeres, su reconocimiento, igualdad y protección, todavía está en pañales por nuestras latitudes.

Una belleza incombustible

Mi total admiración por la actuación de J.Lo: ¡es una dura! Ella ha sabido construir y mantenerse vigente en el competido negocio del entretenimiento en donde la edad, en especial de las mujeres, se puede convertir en su peor enemigo.

J.Lo no le da crédito a ese prejuicio y nos demuestra que sigue más bella, fuerte y vigente que nunca. Es tal vez ese anhelado balance entre la belleza y el talento trabajado a pulso, el que le otorga esa posibilidad de mostrarse solidaria con sus compañeras de trabajo y conectar con un público culturalmente diverso que, sin duda, al menos en la función a la que fui, se sintió validado, representado y tenido en cuenta.

No se quede sin verla. Y a lo mejor, como yo, pregúntese si existe una manera digna de quitarse la ropa por dinero y si es cierto que es una decisión que se toma en total libertad en un mundo globalizado y por demás relativizado en valores, en donde pareciera que todo, hasta la conciencia, está a la venta.

Estreno en USA: 13de septiembre, 2019

Estreno en Colombia: noviembre, 2019

Directora: Lorene Scafaria

Actores: Lili Reinhart (Annabelle)

Jennifer López (Ramona)

Constance Wu: (Destiny)

Cardi B: (Diamond)

Julia Stiles: (Jennifer)

Keke Palmer: (Mercedes)

Madeline Brewer: (Dawn)

Usher

Por Clara Ospina Reyes

clarospi@yahoo.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *