jue. Nov 21st, 2019

Mestizo quiere pavimentar el camino de la izquierda a la gobernación

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El mismo día que entrevisté a Ricardo Mestizo, candidato a la gobernación por el Polo Democrático, lo hice con Wilson Flórez el candidato del Centro Democrático. Encontré sorprendentemente historias de vida parecidas, pero ideológicamente eran el agua y el aceite.

Había también otras grandes diferencias. Mientras Flórez llegó a su rutilante sede rodeado de un fornido esquema de seguridad, incluida una camioneta blindada, facilitado por la Dirección Nacional de Protección, gracias, seguramente, a los buenos oficios de su mentor político el expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez, Mestizo me recibía en la sede nacional del Polo, donde llegó en su vieja camioneta particular y únicamente acompañado de un chofer ídem que lo “escolta” como su sombra donde quiera que va.

Mestizo, como su apellido, es un maduro hombre de 65 años, orgulloso de sus orígenes indígenas los cuales ha rastreado genealógicamente 300 años atrás hasta los resguardos indígenas de Silvia, Toribio y Jambaló en el Cauca y los trajeron hasta Suesca en Cundinamarca, su patria chica y hogar humilde de sus padres, un cundinamarqués forjado al carbón en las minas del pueblo, sindicalista y posterior empresario del ramo que heredó a sus hijos y del cual proviene el sustento familiar de la familia en general y de Ricardo Mestizo en particular. Su madre fue una recia matrona santandereana.

Otro ingeniero prestado a la política

El candidato del Polo es igualmente ingeniero industrial, graduado en la Universidad de América, una de las universidades bogotanas a los que los pobres o la arruinada clase media, ansiosos de estudiar, pueden acceder por contra de las inaccesibles universidades como la Javeriana o los Andes, si una salvadora beca no se atraviesa en el camino.

Funcionario público, consultor en temas mineros y ambientales, ha sido miembro de juntas directivas del orden departamental y nacional. Igualmente hizo parte del Consejo Superior de la Universidad de Cundinamarca, delegado del sector productivo, fue presidente de Fedecundi, la federación de carboneros de Cundinamarca. Fue delegado por la Contraloría General en las juntas directivas de Ecopetrol y otras importantes empresas estatales. Como ven, una hoja de vida que no envidiaría ningún representante de las élites colombianas.

Pero ese codeo con la alta burguesía, económica y social, del país, no descarrilaron su vocación social, desde muy temprana edad vinculada a la izquierda. Desde el año 70, cuando era menor de edad, ha estado vinculado a movimientos de izquierda. En esa condición apoyó políticamente al general Rojas Pinilla, aunque no pudo votar porque en ese tiempo se votaba a los 21 años y él no tenía la edad reglamentaria.

Siempre en la izquierda, nunca en la guerrilla

En 1973, rompieron con la casa Rojas, pero aunque nunca fue guerrillero, participó en la fundación de la Anapo Socialista, germen de donde explosionó el M-19. Posteriormente conoció a Petro muy joven y montaron un movimiento que se llamó “Carta del Pueblo”, que básicamente era un pequeño periódico con el que hacían cobertura política. Con ella consiguieron elegir a Petro, primero concejal de Zipaquirá y después personero y participaron en la toma del Barrio Bolívar 83. Luego montaron un movimiento cívico electoral clandestino, que era una cosa suigeneris, porque hacíamos política legal pero con gente que estaba en la clandestinidad.

Luego Petro ingresa en la guerrilla y yo lo acompaño en la fundación de la AD-M19 . Estuve en un movimiento que se formó alrededor de una revista que se llamaba Alternativa que la dirigía Enrique Santos Calderón y estaba Daniel Samper Pizano y Antonio Caballero. Terminó finalmente en el Polo Democrático en donde milita desde hace ocho años.

No he ganado ninguna elección a la gobernación de Cundinamarca –me dice con inocencia y sombrío augurio. En una época apoyé a Juan Antonio Pizarro, hermano de Carlos Pizarro Leongómez, también apoyé a un profesor de Fecode Tarcisio Mora, y en la última campaña apoyé a Rafael Ballén.

Los planes de desarrollo no se cumplen

-En un departamento tan godo como éste o con tanta maquinaria de los partidos tradicionales, ¿usted si cree que alguien de izquierda pueda llegar a la gobernación?

Ricardo Mestizo: “Este es un departamento que fue conservador y aquí siempre nombraban gobernadores conservadores. Miguel Santamaría, Gabriel Melo Guevara, Zuleta Holguín, Todos eran conservadores. Era una cuota de participación que le daban casi siempre al alvarismo. Ese partido conservador que tenía una posición de derecha pero tenían ideología, principios, y era gente que hacía obras, ya eso no existe. Lo que hay es un partido de los negocios. Cuando dirigía el partido conservador Álvaro Gómez o Miguel Santamaría o de pronto Belisario Betancourt, era un partido vigente, ya no.

 Lo mismo pasa con el partido liberal, cuando lo dirigía de pronto Andrés González, Camilo Sánchez Ortega, Luis Carlos Galán, era un partido que tenía doctrina. Ese partido desapareció, ya no tiene brillo.

 “En las últimas elecciones ha habido es gobernadores liberales. Aquí no ha habido un gobernador conservador elegido popularmente, todos han sido liberales. Andrés González, Álvaro Cruz, Pablo Ardila, Leonor Serrano, Infante Braiman y éste muchacho Rey.

 Ahora, uno lee los planes de desarrollo departamentales, “Trabajemos Juntos por Cundinamarca de Álvaro Cruz, “Unidos podemos más”, de Rey; “Cundinamarca, corazón de Colombia”, de Andrés González, no se ejecutan sino en un 15 o en un 20 por ciento. Muy bien hechos, por funcionarios de planeación departamental, pero los problemas siguen latentes en la parte de vivienda, en la parte de educación, de infraestructura.

Porque, imagínese, se gastaron en placa huella 250 mil millones de pesos. Eso es la caja menor de los diputados. ¿Eso en que resuelve el problema de las vías terciarias, o qué competitividad le da al departamento? Ninguna. Porque 100 o 150 metros no resuelve ningún tema. Eso es una cosa para hacer política.

Demoledoras críticas a Rey

En el gobierno este que está terminando, uno se da cuenta que habla de recuperar el tejido social…no se recuperó; habla de mejorar el cambio climático, tampoco; de que éste sea un departamento exportador, tampoco. O sea, ha habido cositas pero no importantes porque es que tienen una concepción muy clientelista de política, de satisfacer necesidades inmediatas, pero no piensan en grande, ni en macro.

 Por ejemplo, hablan de apps que se están haciendo a nivel vial, la doble calzada Briceño-Sogamoso, eso no es de ningún gobierno departamental. Eso ahí no aportó nada el departamento. Eso es un contrato de concesión. La perimetral del oriente, Sesquilé-Cáqueza, tampoco. La perimetral que va de Girardot- Puerto Salgar, tampoco.

 Algo, al final, como vigencias futuras, el tren de cercanías Bogotá-Faca, que eso es importante. La fase uno y la fase dos del transmilenio de Soacha, es importante. Pensaron al final del gobierno en algo macro.

 Porque, imagínese, se gastaron en placa huella 250 mil millones de pesos. Eso es la caja menor de los diputados. ¿Eso en que resuelve el problema de las vías terciarias, o qué competitividad le da al departamento? Ninguna. Porque 100 o 150 metros no resuelve ningún tema. Eso es una cosa para hacer política.

 Entonces, aquí me parece importante lo de la PTAR Canoas que va a costar 4.5 billones. El departamento va a colocar 100 o 120 mil millones de pesos. Eso es importante porque descontamina las aguas residuales del 100 por ciento de Soacha y del 70 por ciento de Bogotá.

Una nómina intocable

-La mayoría de los funcionarios en la gobernación son de carrera, no son fáciles de remover, prácticamente imposible. Los que se han intentado remover, demandan, ganan, y después de pagarles una indemnización hay que restituirlos en sus cargos. Esa es una nómina intocable y muchas veces, son piedras en el zapato de todos los gobernadores. ¿Cómo va a hacer usted para gobernar con ellos?

R.M.: “Tocaría mirar lo que es de libre nombramiento y remoción. Lo otro es intocable.

-Pero entonces se crearían nóminas paralelas?

R.M.: Eso si es otra cosa diferente. Tienen un problema de clientelismo que eso si tocaría que suprimirlo. Las nóminas paralelas no se necesitan. El departamento funciona con lo que hay de planta y si se pudiera achicar, claro. pero es difícil.

-Con sinceridad, ¿se ve con opción de ser gobernador?

R.M.: Me veo con opción. En política dos mas dos no son cuatro; en política siempre ha sucedido lo mismo. Aquí ha habido fenómenos políticos. Bueno, el cura Hoyos en Barranquilla. ¿Quién iba a pensar que el cura iba a ser alcalde de Barranquilla? Está el gobernador de Nariño que actualmente está ejerciendo. Está en este momento el gobernador de Boyacá, del partido verde. Quién se imaginó, un departamento tan atrasadito como Boyacá, tan conservador, que haya un gobernador verde, un muchacho de 35 años. O sea, no está escrito nada. Dos mas dos no son cuatro. Hay posibilidades, hay opciones; complicado, obvio que complicado, porque yo estoy rompiendo la alcancía, ellos están con la tula.

 Cada vez que salgo al departamento, rompo la alcancía, entonces saco mis monedas para poder andar, para pagar los peajes y la gasolina. Ellos tienen todo el dinero del mundo. Mire aquí hay alcaldes, por ejemplo el alcalde de Tocancipá, maneja un presupuesto, los cuatro años, de un billón de pesos, ¡un billón! Calcule la riqueza de ese tipo.

Yo apelo a la conciencia de los cundinamarqueses

Apelando a la conciencia

Yo creo que tengo más reconocimiento que mis contrincantes. A mi me conocen bien en unos 50 municipios en el departamento. Me conocen bien. En el caso de Flórez, pues el lleva seis meses en campaña. Nicolás García tiene un paso donde tiene cuestionamientos complicados, pero yo reconozco que no ha sido condenado. Yo apelo a la conciencia de los cundinamarqueses.

-¿Y eso si funciona?

R.M.: Bueno, funcionó con Gustavo Petro, 8 millones de votos. Aquí en una época, en Cundinamarca, la Anapo tenía de treinta diputados, 16, la mayoría. En una época, en Cundinamarca, de treinta diputados había 8 de izquierda que eran: tres de la Anapo, 3 de los liberales independientes y dos de la Uno. Entonces ha habido momentos, aquí Galán tuvo mayoría en la asamblea y en el concejo de Bogotá. Son momentos históricos.

-¿Usted cree que las maquinarias y el dinero se pueden vencer?

R.M.: Sí, se pueden derrotar. No es fácil, es complicado, pero se pueden derrotar. El día que haya una cosa grave, se les cae la estantería porque hay un voto de opinión en Cundinamarca. Que no se da en Pulí, no se da en Quipile, no se da en Quebradanegra. Pero se da en Soacha, Fusa, Faca, Girardot y Zipaquirá, donde está el 60 por ciento de la votación. El 60 o 65 por ciento de la votación está en 14 pueblos.

Sometidos al alcalde

Lógicamente uno se pregunta: ¿Tibirita, Manta?, ellos votan cerrado por quien les digan porque hay retraso político y por la pobreza que los somete; la pobreza los somete porque su patrón es el alcalde. El único patrón, el único empleador, los somete.

 “Nosotros no tenemos la maquinaría política en este momento en el departamento, pero tenemos opción. Petro sacó una votación importante en Cundinamarca en la última elección. La segunda vuelta sacó 450 mil votos que eso es una cosa importante.

 En la primera vuelta un tipo independiente como Fajardo sacó 340 mil y en la consulta anticorrupción se sacaron 750 mil votos sin hacer mayor cosa. O sea que se ha abierto un camino.

 Aspiramos a crecer y ojalá que lleguemos a la gobernación, pero si no es posible estamos pavimentando el camino para que algún día la izquierda tenga posibilidades de llegar al gobierno departamental, porque se van agotando las posibilidades políticas de los partidos tradicionales”.

-¿Qué pasa si llega a quedar de segundo?

R.M.: Me convertiría en diputado”.

-¿Para qué? ¿Para convertirse en jefe de la oposición?

R.M.: Sí, me gustaría para hacer control político en el departamento.

Por: Olinto Uribe Guzmán

oluribe@gmail.com

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