jue. Abr 9th, 2020

Estilos diametralmente distintos

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El empalme entre el gobernador saliente y el entrante, está dejando, sin lugar a dudas, la diferencia de estilos de gobierno que manejó el uno y va a manejar el otro. Cuando Rey, recibió la gobernación, del mandatario encargado de entonces, comandó directamente todos los grupos que recibieron los informes de las distintas secretarias gubernamentales.

Es más, casi que el grupo era él. No hubo figuras destacadas ni nacionales, ni departamentales de ninguna índole. Incluso Guillermo Rivera, el gobernador nombrado para que terminara el mandato del gobernador Álvaro Cruz, no dudó en destacar, con cierto asombro porque no se estilaba tal hecho, la capacidad de trabajo de Rey y el deseo de conocer hasta el más mínimo detalle, el funcionamiento del aparato departamental.

Nicolás García por el contrario, se ha rodeado de un poco de “vacas sagradas” del establecimiento político, económico y gremial para que le rindan informes de cómo queda el departamento.

Algo risible el espectáculo, si me permiten la guasa, porque si hay alguien que debe saber como queda nuestra región, es García quien fungía prácticamente como un “Alter Ego” de Jorge Rey, aparte que fue siempre su hombre de máxima confianza y en el que depositó la responsabilidad de ser su jefe de gabinete.

Pero el estilo hace al hombre, dicen por ahí. Rey marcó territorio y dejó claro cuáles eran sus prioridades, cuando el primer día en la gobernación compartió un desayuno con las humildes señoras de los servicios generales, ninguneadas en todos los gobiernos y por todos los funcionarios.

Sinceramente, no veo a García en esos menesteres. El nombramiento de sus secretarios, será vital para descubrir todavía más, la personalidad que le imprimirá a su administración. Rey se propuso y lo cumplió, que en su gobierno no habría secretarios que no vivieran y hubieran nacido en Cundinamarca.

Pero ese estilo sencillo y hasta campechano que caracterizó a Rey -difícilmente se le ve una foto con corbata- también le trajo, no pocos problemas. Para empezar, mantuvo una relación apenas cordial, con el impotable e insoportable Alcalde de Bogotá, auténtico representante de lo más rancio de la clasista élite Bogotana.

Poco se le vio en conciliabulos con la burguesía política del país, pero no porque los discrimine o no los soporte. No hay nadie más pro establecimiento que Jorge Rey. Doña Mercedes Ángel, lo educó y lo escogió muy bien, cuando su hijo mayor que había sido originalmente su elegido para incursionar en la política, le salió medio izquierdoso. ¿Qué cómo lo sé? Porque ella misma me lo contó en su casa cuando le hice la única entrevista que le he hecho al gobernador Rey, por entonces candidato.

García lo tiene más fácil. Para empezar, Claudia López podría ser la versión femenina (¿o no?) de Jorge Rey. Es también campechana, le gusta presentarse como humilde, por lo menos reivindica sus orígenes parecidos a lo de Rey y ciertamente tiene una gran sintonía con los más necesitados.

Por otro lado, a Nicolás García se le nota que le encanta codearse con la alta burguesía del país. Lo cual no es ni malo, ni bueno. Simplemente es un estilo. Lo que pasa es que para efectos de gobernar, evidentemente lo que más necesita la gente es un gobernante que tenga la sensibilidad y la sintonía para conectar con sus necesidades. Aquí si nos toca aplicar el viejo dicho popular: “amanecerá y veremos”. Espero que no nos pasé lo del ciego. U.G.O.

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