jue. Ene 23rd, 2020

Alzheimer: recuérdame cuánto te amé

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¿Alguna vez has olvidado dónde pusiste las llaves de la casa? Estos pequeños olvidos pueden convertirse en historias graciosas, pero, hay otro tipo de olvidos que pueden convertirse en una tortura para quien los padece.

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Todos hemos escuchado del Alzheimer, sin embargo, ¿realmente entendemos lo que esto significa para la persona que lo vive y sus seres queridos? Hablemos de la teoría. Para empezar, este se considera como una forma de demencia.

En realidad es una enfermedad cerebral degenerativa (empeora con el tiempo) que causa problemas de memoria, en el pensamiento, cambios de comportamiento, etc. Aunque parezca, esto NO es un síntoma normal del envejecimiento.

Entendiendo el cerebro

Nuestro cerebro tiene unas cien mil millones de células llamadas neuronas. Estas funcionan como una pequeña fábrica en la que se almacena, procesa y comunica información; incluso, dentro del cerebro hay partes de estas células que se especializan en poder nutrir a otras.

Cuando una persona sufre de Alzheimer experimenta cambios microscópicos que impiden estas funciones. Las alteraciones pueden venir en forma de placas y/o enredos. Las placas son depósitos de una proteína llamada Beta-amiloide. Los enredos, por su parte, son fibras retorcidas de la proteína Tau.

Ambas malformaciones forman un patrón predecible que afecta primero la memoria y luego se extiende a otras áreas del cerebro. Tanto las placas como los enredos desactivan la  función de comunicación entre las células y genera los síntomas que conocemos del Alzheimer.

Síntomas y otros datos

El Alzheimer es la forma más común de demencia; entre el 60 y el 80 % de los casos de demencia resulta siendo Alzheimer. Hay tres causas fundamentales por las que se puede dar esta condición:

  • Edad: a partir de los 65 años de edad podemos incrementar el riesgo de padecerla.
  • Antecedentes familiares: el riesgo aumenta cuando en nuestros padres, hermanos, abuelos, tíos o algún familiar cercano la ha padecido.
  • Genético:  se ha revelado que uno de los genes determinantes que influye en la aparición de la enfermedad es el APOE-e4 y, en menor medida, pero también para consideración el APOE-e3 y APOE-e2.

De igual forma se conocen tres etapas en la evolución y deterioro de una persona con Alzheimer:

  • Etapa Inicial:empezamos a notar a la persona confundida, olvidadiza, le cuesta con mayor frecuencia terminar las frases y a veces no lo hace.
  • Etapa intermedia:cada vez más va a necesitar nuestra ayuda. Puede que ya no reconozca a la familia; se pierde, tiene cambios de humor y olvida tareas sencillas.
  • Etapa final:presenta pérdida completa de la memoria al igual que el juicio y raciocinio.

Recuérdame cuánto te ame

Una persona con Alzheimer empieza a tener problemas del lenguaje, pero, si pudiera, tal vez te diría esto:

Recuérdame cuánto te ame porque ya no podré recordarte más, tu que puedes no olvides el amor que te tuve y aunque no te lo pueda expresar, en mis momentos de cordura no te quiero olvidar.

La ira, el desespero y la frustración no son contra ti, son el miedo que tengo a perderme en este olvido y no poder volver. Tenme paciencia, yo quisiera ser tan ágil como antes, hacerte reír con mi ingenio o siquiera tan solo poder abrazarte, pero ahora no me atrevo, te desconozco.

Ya no sé cómo te llamas pero eres mi hogar, déjame sentir seguro contigo en este mundo que ahora me es desconocido; si me tropiezo, por favor ayúdame, tal vez la casa parezca vacía pero en mi afán de poder llegar a ti puedo divagar, chocarme o extraviarme.

No te avergüences de mí pues te quise con todo mi ser y te daría todo, hasta mis memorias que ya no tengo. No importa qué digan los vecinos, sé que serán un apoyo para ti si alguna vez me pierdo.

No me hables de la realidad que en mi cabeza ya no existe. A lo mejor no entienda lo que me dices pero tu tono afectuoso hablará más que las palabras. No te rindas y tampoco me dejes rendir; aunque ya no podamos hacer las mismas cosas, las podemos simplificar y seguir intentándolas.

Jamás quise ser una carga y si pudiera hablarte te diría que mi sueño es que fueras feliz. Si puedes compartir tu felicidad conmigo aunque no la entienda te aseguro que la disfrutaría. Recuérdame cuánto te amé porque en la soledad de perderlo todo tu eres mi única compañía.

Por Catalina Uribe Suárez

catauribes@gmail.com

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