mié. Abr 8th, 2020

Viviendo con Mia

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Algunas personas coleccionan zapatos, yo colecciono diagnósticos. Últimamente comparto mi vida con un montón de ellos gracia a que cada visita al médico me dan uno nuevo, cual si de muestras gratis se tratase.  Si tuviera que usar una metáfora para describirlo: somos como una pensión, una vecindad.

El primer inquilino en llegar, ya hace algún tiempo, se llama Espondiloartropatía pero yo le digo Esteban, de cariño. Cuando llegó, Esteban era insoportable, ruidoso y mamón. Fue una entrada triunfal y dijo “llegué para quedarme”.

Puede ser que sea yo exagerando la cosa un poco y en realidad solo nos costó entendernos al principio. Con el tiempo, encontramos nuestro ritmo y Esteban se calmó; pasó a ser el amigo tímido, algo introvertido y hasta taciturno que solo pasa de vez en cuando a saludar.

Un inquilino tieso y rígido

Luego esta Lucy (hiperlaxitud), la hermana de Esteban; es la gemela pero a la inversa. Es decir, es el opuesto exacto. Verás, Esteban es un “palo”, el inquilino más tieso y rígido del lugar; y si por el fuera, en estos momentos me tendría igual de rígida.

Lucy, en cambio, es la habitante más fácil de llevar, flexible, mejor dicho es una blanducha que le encanta el Yoga y Pilates; aunque debo confesar, es algo propensa a los accidentes. Todo es juego y diversión hasta que, sin querer, te disloca el brazo.

Sin embargo, Lucy y Esteban son el ejemplo perfecto del Ying y el Yang. A pesar de ser tan diferentes y generar reacciones tan opuestas en la gente, cuando están juntos se contrarrestan y todo parece resultar bien, se equilibran en un estado casi mágico que lo hacen todo llevadero.

Cris es un poco inestable; que digo inestable: es un histérico, resentido, ultra sensible, con mucho que decir si le sacas la piedra. En realidad, él es una criatura delicada que hay que cuidar y consentir a menos que quieras tener una pataleta monumental en tu camino.

El irritable Cris

El tercer inquilino no deseado (y espero que no se vaya a molestar) es Cris, El síndrome de intestino irritable (SII) o colon irritable, como le decimos en castizo. Su nombre es un homenaje a Cristóbal Colón, quizás el primer italiano en cagarla (tratando de llegar a la india)  y salirse con la suya.

Cómo puedes imaginar, Cris es un poco inestable; que digo inestable: es un histérico, resentido, ultra sensible, con mucho que decir si le sacas la piedra. En realidad, él es una criatura delicada que hay que cuidar y consentir a menos que quieras tener una pataleta monumental en tu camino.

Por último, pero no menos importante, esta Mia (Fibromialgia), la última residente en llegar a la pensión  y definitivamente una de las más cansonas. Podría decir que es un dolor de hue… ovarios (casi literalmente). Ella es la más bochinchosa y expresiva, cuando no quiere ser el centro de atención, igual causa estragos.

Es como la hermana menor del grupo y yo sé porqué lo digo. También soy hermana menor y no siempre somos fáciles de manejar. Ahora que crecí debo dar gracias a la paciencia de mi hermana o a su increíble temor de ir a la cárcel que me salvaron de que me matara apenas tuviera la oportunidad.

El síndrome de Estocolmo

En fin, ahora  los conoces y sabes que he estado viviendo con ellos, algunos por un tiempo largo y otros recientemente, pero todos ellos ahora son como mi familia.

Ya sabes, del tipo que nunca en la vida te va a abandonar pero te sacan de quicio en una reunión familiar. De todos modos, como con una familia, al final los terminas queriendo o por lo menos aguantando y conviviendo con ellos.

Así que, así es la cosa: soy yo tratando de aprender a compartir mi vida con estos inquilinos mientras vivimos todos bajo el mismo techo, que es mi cuerpo. Pienso que pueden  haber días buenos y días malos, lo que si estoy segura es que será una aventura.

Para concluir, si puedo compartir lo que he aprendido, lo que me funciona y lo que no y si hay alguien leyendo esto que siente lo mismo o que vive su propia “vecindad”, entonces aquí estoy y,  créeme cuando te digo: te entiendo.

Por: Catalina Uribe Suárez

catauribes@gmail.com

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