sáb. May 30th, 2020

Gobernantes incapaces, ¡que Dios nos tome confesados!

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Vivo en Chía, en una casa individual rodeado de vecinos con el espíritu típico cundinamarqués, gente buena, callada, que no se mete con nadie, no se sienten ni cuando celebran algún cumpleaños, resignada, dedicada a sus trabajos e incondicional con su familia.

Los conozco desde hace siete años y los he llegado a querer con sus defectos y virtudes. Una, que no sé calificar si como defecto o virtud, es que aguantan sumisamente lo que los gobernantes les ordenan o les ofrecen.

Con la pandemia, soy testigo de la buena voluntad con la que han acatado las duras medidas. Como en todo, hay excepciones, poquísimas, de inconscientes sociales y descerebrados que no tienen idea del daño que se hacen a sí mismo y a los demás.

Pero el nivel de resiliencia de nuestro pueblo es admirable. Una palabrita muy usada por nuestros políticos con abusos de uso en situaciones que no amerita y que significa: “capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas como la muerte de un ser querido, un accidente, etc.”

Anuncios para la galería sin gota de verdad

Con la rotura del tubo madre del acueducto que abastece a la población, esa capacidad ha superado todas las expectativas. El alcalde Segura, salió rápidamente a divulgar por redes y ante la prensa que había ordenado la contratación de una serie de carrotanques para garantizar el abastecimiento del vital liquido a los 130 mil habitantes de la población. Después se le unió el gobernador, respaldando y apoyando la medida.

Garantizaba en su exaltada alocución que la gente no saliera de sus casas. Los carrotanques pasarían por el frente de sus casas vertiendo el esencial fluido en los recipientes que hubiéramos dispuesto a las entradas de nuestras viviendas. El reparto se haría en el mismo orden en que se recogía la basura en el municipio.

Mejor imposible, diría Jack Nicholson, la gente aplaudía entusiasmada, una señora salió en televisión vitoreando hasta el frenesí la llegada del carrotanque. Fue lo único que ejecutó, nada más de lo que dijo el alcalde se cumplió. Ningún carrotanque, y lo verifiqué en diferentes puntos de la ciudad, pasó por las casas derramando el liquido y evitando la aglomeración y el alto y potencial riesgo de contagio.

Alguna mente lúcida contrató unos pocos carrotanques pequeños que se pararon en un lugar a que la gente hiciera cola aglomeradamente y un carrotanque inmenso que obviamente no podía transitar sino por las dos escasas avenidas que permiten su desplazamiento (arriba, la foto incriminatoria).

India, el gigante de Asia, famoso por su desordenada vida social y el alto grado de analfabetismo de su población, ha tenido que imponer medidas como la de la gráfica para evitar el riesgo de contagio en su población.

Fomentando el contagio

El resultado fue un peligrosísimo agolpamiento de gente que ante la necesidad de proveerse de agua, olvidó todas las recomendaciones y protocolos exponiéndose a una probable contaminación que solo en 14 días podremos conocer su magnitud.

Por otro lado, como no pudieron llevar sino un solo recipiente, pequeño, por demás, para poderlo transportar hasta sus hogares, el aprovisionamiento del fluido fue precario, apenas para surtir la necesidad de limpiar un baño.

Medidas populistas que sirven para que los noticieros llenen su necesidad de noticias, los gobernantes se luzcan y queden como próceres y los ciudadanos calmen en algo su sed de esperanza en una época triste y desesperanzadora.

Al momento de escribir ésta nota, domingo 29 de marzo a las 10 de la mañana, los grifos de nuestras casas siguen sonando con un horripilante vacío.

1 thought on “Gobernantes incapaces, ¡que Dios nos tome confesados!

  1. Es cierto, eso de los carrotanques, fué un despelote completo. Por momentos se acabó el confinamiento y hubo más peligro de contagio. Falta de organización de parte y parte. Populismo?

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