sáb. May 30th, 2020
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Al gobernador García le tocó cerrar a cal y canto los peajes de Cundinamarca, ante la salida masiva de carros violando las medidas del aislamiento obligatorio, hacia sus fincas de recreo en los municipios del Departamento.

En un país tan acostumbrado a los atajos y la trampa, estos individuos utilizan hasta el recurso tecnológico del Waze para saltarse a la torera las prohibiciones, de modo que si las autoridades no se adelantan a su insensata “malicia”, estarán esparciendo por los pueblos y las carreteras del departamento la posibilidad de un contagio que hasta ahora está relativamente contenido en cauces manejables.

Lo grave de los infractores es que en su mayoría son altos ejecutivos, gerentes, dueños o dirigentes empresariales que deberían dar ejemplo, pero por el contrario están acostumbrados a creer que sus privilegios económicos o sociales los ponen por encima no solo de los demás ciudadanos sino del cumplimiento de la ley.

Arrasan con sus privilegios

Son los que se estacionan con sus lujosas camionetas en los lugares para discapacitados de los grandes centros comerciales, o estacionan encima del andén y en todo tipo de lugares prohibidos; en fin, son los que han creado ese mismo comportamiento incivilizado y poco solidario en los ciudadanos de a pie, con la excusa de que: “si ellos lo hacen, por qué no yo”.

En resumen, que el dinero les ha alcanzado para comprar lujosos bienes, pero no una educación que los convierta en ejemplares ciudadanos de una sociedad moderna, justa y compasiva.

Estos personajes realmente no tienen ni idea que la pandemia también es con ellos, y quieren mantener su statu quo al precio que sea, lo cual incluye viajar a sus segundas residencias en tierra caliente, sin importar si arriesgan la salud propia y ajena.

Y el problema no es que disfruten lo que seguramente se han ganado con el sudor de su frente, sino que lo hagan sin respeto alguno por la convivencia social y las disposiciones que dictan los gobernantes que han elegido en elecciones libres para que pongan orden en la sociedad y regulen nuestra coexistencia para no terminar como en la selva, con la ley del más fuerte o agarrados a trompadas unos con otros.

Enseñando con el ejemplo

Fiel a mi costumbre de ilustrar con ejemplos ciertos: cuando Claudia López ordenó el simulacro de aislamiento el puente festivo conocido, una colega salió pitada con su familia para su finca de recreo en clima cálido. Piscina, una magnífica casa, televisión digital, internet. Mejor dicho, todos los juguetes. Con todo el derecho. ¡Ni más faltaba!

Pero cuando el Presidente Duque, convirtió la medida en permanente, mi colega entendió que no podía volver a la capital y quién dijo miedo: se adaptó a las circunstancias, se inauguró en el teletrabajo, su hija adolescente a estudiar virtualmente y todos contentos. Su segunda vivienda se convirtió en la primera y ahí se quedará hasta cuando el gobierno central disponga.

Eso es lo que no quieren entender estos miserables (entendido en el primer significado de la RAE: “Ruin o canalla”) que quieren mantener sus privilegios, aún por encima de la ley, pasando por arriba de los más elementales principios de solidaridad, hermandad, caridad y fraternidad.

El viernes fue la primera oleada de la salida de Semana Santa, el miércoles, históricamente, siempre se ha realizado la segunda. Veremos si la orden del Gobernador e incluso la del Presidente, es acatada por la Policía de carreteras y autoridades en general, para inmovilizar estos vehículos y convertir su descaro en una mueca desagradable que les dure varios meses.

Pasamos del medio centenar de infectados

 

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