septiembre 22, 2020

Ratas de alcantarilla

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Lo dijo el Presidente de la República. Una destacada directora de noticiero de televisión publicó un trino desafortunado indicando que ese no era el vocabulario propio de un Presidente. Yo sí creo que lo es, ¡claro que lo es! No hay otra forma de denominar a estos miserables.

Le tengo poco respeto a Iván Duque, por la forma como consiguió la candidatura que lo llevó a la presidencia, por la forma sumisa y servil como trata al que lo designó y por sus políticas de gobierno, pero debo reconocer que el calificativo que utilizó para rechazar e identificar a los malandrines funcionarios de alto rango que se están robando las ayudas de los más necesitados, es el único apropiado.

Hace tres días, la Contraloría General de la República divulgó un boletín de prensa con unas afirmaciones de una gravedad inconcebible. En cualquier otro país, con una prensa libre de las ataduras de los grandes capitales, o por lo menos con una clara separación entre el interés social y periodístico y sus compromisos económicos, la noticia estaría en la primera página de los grandes medios y abriría todas las ediciones de los noticieros radiales y televisivos. Aquí, por el contrario, la información ha pasado casi de agache, mencionada en voz baja por algunos medios, pero sin mayor trascendencia.

Cualquier parecido no es coincidencia

En medio de la pandemia, para garantizar la producción alimentaria y darle incentivos y alivios a los productores del campo, el Gobierno creó una línea especial de crédito que bautizó como Colombia Agro Produce.

Yo sé que ustedes de inmediato están haciendo la analogía con Agro Ingreso Seguro. Y sí, no andan nada despistados. Es increíble la voracidad, desvergüenza, indecencia, cinismo y descaro criminal de estas élites económicas, que no aprenden con la experiencia, porque están convencidas que las leyes nunca los alcanzan ni están hechas para ellos.

El periodista de la Contraloría le pega al perrito desde el primer párrafo del comunicado: “Cerca del 90 por ciento de los recursos de crédito destinados para garantizar la producción agraria y la sostenibilidad alimentaria durante esta época de pandemia, se están concentrando en manos de beneficiarios que los están utilizando en actividades no productivas.

El órgano de control fiscal denuncia que Finagro está poniendo el grueso de sus créditos oficiales en el 78% de grandes beneficiarios, mientras que los pequeños que más lo necesitan (y para lo cual uno se imagina que fue creada fundamentalmente Finagro) sólo reciben el 10 por ciento de los incontables recursos de la entidad financiera estatal.

Gráfico tomado del portal agronegocios.co del diario La República.

Esto no es para la chusma

“Finagro es uno de los mayores colocadores de crédito oficial en el país y del 1 de enero al 31 de marzo de 2020, sus colocaciones en total superan los $6,1 billones, de los cuales $4,8 billones (el 78%) han sido para los grandes beneficiarios, que son personas con activos superiores a los 5.000 salarios mínimos mensuales.

 “Los medianos productores han recibido $710 mil millones (12%), mientras que los pequeños, incluidos en esta franja aquellos cuyos activos no superan los 280 salarios mínimos, han recibido $630.000 millones (10%), suma considerada pequeña dentro de ese universo.” Escribe el redactor de la comunicación oficial.

La entidad no se queda en medias tintas. Denuncia sin reparos que los beneficiarios del crédito especial Colombia Agro Produce, diseñado para paliar los efectos de la pandemia se está quedando en manos de las grandes agroindustrias y comercializadoras, cuando claramente no fue el sector para el cual se proyectó.

Los mismos con las mismas

Agroindustrias cuyos dueños son los hombres más ricos de Colombia; nombres como Luis Carlos Sarmiento, la familia Ardilla Lulle, los Santodomingo y muchos otros de menor rango pero mucha fortuna; dueños, a su vez, de los grandes medios de comunicación del país; por eso la noticia se engavetó en los escritorios de los directores de estos medios.

Pero además, son los dueños de los bancos por donde transitan los prestamos de Finagro. La perfecta curvatura del círculo. Manejan información privilegiada, se adelantan a todo el mundo y sus préstamos, por muy poco, son de yo con yo.

En la infografía que realizó el portal Agronegocios del diario La República, ustedes pueden seguir el porcentaje de dónde fueron adjudicados y llama la atención que el grueso fue en la ciudad de Bogotá, donde se concentran igualmente las oficinas de las grandes agroindustrias y comercializadoras. Para el caso de Cundinamarca no aparece ninguna adjudicación. Y ustedes y yo nos preguntaríamos, ¿los pequeños productores de nuestro departamento en dónde tienen sus pequeñas o medianas explotaciones? Pues en sus municipios, ¿en dónde más? En Bogotá no hay peligro que tengan siquiera una pequeña oficina.

Gráfico tomado del portal agronegocios.co del diario La República.

Podría seguir contándoles lo que dice la Contraloría, pero para que quitarle el mérito al reportero oficial, sobre todo cuando lo hace tan bien: “En un análisis sobre el tema, el equipo de trabajo de la Contraloría Delegada para el Sector Agropecuario encontró que de los $226.000 millones colocados hasta el 8 de abril, $213.566 millones han ido a grandes comercializadores y agroindustriales, $8.300 millones para medianos, y sólo $4.200 millones para pequeños productores.

 Es para el Agro Produce, no para que el intermediario se enriquezca

El informe detalla que de los $226 mil millones, $196.133 millones se colocaron por rubros de comercialización y/o transformación, costos operativos y anticipos.

 “(Los recursos) se colocan -explica el documento- sin controlar la afectación por la emergencia y su destinación, de tal manera que no surte efecto lo dispuesto por la CNCA (Comisión Nacional de Crédito Agropecuario) y la Circular 11 de Finagro, que estableció que los grandes clientes no pueden acceder a la línea para comercialización”.

 “A la fecha la línea no les está llegando a los productores agropecuarios, sino a grandes agroindustriales, comercializadores y prestadores de servicios”; explican los investigadores de la CGR.

 De acuerdo con la normatividad de emergencia, esta línea de crédito debería estar focalizada en actividades de producción de alimentos o en factores que impacten o protejan el empleo.” Más claro, el agua.

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