sáb. Jul 4th, 2020

El negocio “inmoral” de Codensa en Cundinamarca

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Este artículo lo escribí hace dos años. Con el nuevo incremento abusivo de las tarifas de la compañía en Cundinamarca, tiene la misma actualidad como si lo hubiera escrito hoy. Demuestra claramente la filosofía depredadora de la empresa privada administrando un servicio público.

Codensa es una multinacional, inicialmente de origen español, de capital italiano hoy en día por la compra que hicieron del 70 por ciento de Endesa, la casa matriz original. La manejan a través de Enel Américas y de Enersís, ambas empresas chilenas. Como en la biblia, digamos que son varias personas distintas y un solo dios verdadero.

De modo que a excepción de la infraestructura, de la que dice ser dueña y el contralor de Cundinamarca, Ricardo López Arévalo, controvierte, o de algún alto directivo con enchufes en el alto gobierno, es tan colombiana como usted paraguayo.

Codensa viene ordeñándole a nuestros municipios casi mil millones de pesos mensuales, con un irregular contrato de arrendamiento, asumiendo una propiedad que el alto funcionario de control fiscal, está empeñado en demostrar, es ilegítima.

La acusación no es gratuita ni es nuestra. Es del contralor del departamento, Ricardo López Arévalo, quien así lo consigna en una Acción Popular impetrada ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, en donde acusa a la multinacional energética de amenazar y vulnerar, entre otros derechos e intereses colectivos, “…la moralidad administrativa prevista en el Artículo 4 de la Ley 472 de 1998, literal b.”

Pero como muchas veces mencionamos términos que no quedan suficientemente claros solo con su enunciado, aprovechemos una sentencia del Consejo de Estado (1330 del 2011) para aclarar todas nuestras dudas.

Dice el alto Tribunal que la moralidad administrativa se vulnera o amenaza cuando se afectan unos bienes jurídicos y que dichos “…bienes jurídicos comprenderían la buena fe, la ética, la honestidad, la satisfacción del interés general, la negación de la corrupción, entre otros…”.

No es un título amarillista

Aclarado que el título de este informe no es un afán amarillista nuestro, ni mucho menos del Contralor que la genera, vayamos a los hechos. Todos creemos saber qué es Codensa porque ese nombre es el que figura en nuestro recibo de energía. El nombrecito prácticamente se ha vuelto un genérico, a tal punto que decir “voy a pagar Codensa” es decir “voy a pagar el recibo de la luz”.

Evidentemente, Codensa se creó el 23 de abril de 1997 para prestar el servicio de “Distribución y comercialización de energía eléctrica en el departamento de Cundinamarca” y nació de una transferencia de activos que hizo la Empresa de Energía de Bogotá por los que la multinacional, de origen español, hoy italiana, pagó la suma de 25 millones de dólares, según le reconocen al funcionario fiscal mediante carta del 21 de noviembre del presenta año.

En su página web, la compañía eléctrica reconoce que “llega a 108 municipios de Cundinamarca (el departamento tiene en total 116) y cubre el 100 % de la capital del país.”, pero la disputa que mantiene con el Contralor se refiere exactamente a 35 municipios de este territorio y tiene que ver exclusivamente con el cobro que hacen de la infraestructura (es decir los cables, los postes, las luminarias) que se necesitan obligatoriamente para prestar el servicio de alumbrado público.

Con plena conciencia de lo que hace, Codensa ha venido reiteradamente firmando contratos de arrendamiento con los municipios, desconociendo que en sus relaciones con entidades del Estado y sobre todo en servicios de interés público, la ley determina que lo que se impone y legitima son contratos de concesión.

Una titularidad espuria

López Arévalo se queja ante el Tribunal de una “…constante alegatoria de la titularidad y por tanto posesión de la infraestructura exclusiva para la prestación del servicio de alumbrado público, hecha por la referida Empresa de Servicios Públicos, en el departamento de Cundinamarca”, circunstancia que para el funcionario no es correcta, ni ética, ni legal.

Con plena conciencia de lo que hace, Codensa ha venido reiteradamente firmando contratos de arrendamiento con los municipios, desconociendo que en sus relaciones con entidades del Estado y sobre todo en servicios de interés público, la ley determina que lo que se impone y legitima son contratos de concesión.

Pero es que ella puede ser inmoral, pero no estúpida. La Corte Constitucional en reiterados pronunciamientos ha manifestado cuáles son las características del contrato de concesión, entre ellas, el que “…dada la naturaleza especial del contrato de concesión, existen unas cláusulas que son de la esencia del contrato, como la de reversión, que aunque no se pacten en forma expresa, deben entenderse ínsitas en el mismo contrato”.

Pero como si no bastara con un alto tribunal, también se mete otro; el Consejo de Estado se pronuncia así: “el contrato de concesión no solo se celebra para la prestación de servicios públicos sino también para la explotación de bienes o actividades que constitucional o legalmente se hayan asignado al Estado o cualquiera de las entidades públicas, porque al fin y al cabo cualquiera que sea su naturaleza, siempre tendrá una finalidad de servicio público…”

En dónde está la bolita

Como ven, ahí está la bolita. Codensa sabe que en el momento que firme contratos de concesión, más tarde o más temprano, perderá la titularidad (ilegal ya, en este momento) que está alegando sobre la infraestructura por donde pasa el servicio de energía que presta. Y también el monopolio, se me olvidaba agregarles.

Eso me recuerda una anécdota que me contaba mi madre y que dio origen a un dicho versado. Una vecina se robó una gallina para comérsela y cuando se le hizo el reclamo se puso furibunda. Cada vez que a alguien se le hacía un reclamo legítimo y este, poniéndose a la defensiva, reaccionaba con agresividad, mi madre exclamaba: “brava mi vecina porque se robó mi gallina”.

Claro que cuando uno tiene un negocio tan extraordinariamente rentable como el de Codensa, me imagino que las fronteras de lo moral y legítimamente permitible se vuelven borrosas.

A ver les sigo contando. En una carta del 4 de octubre del presente año (anterior a la que ya les mencioné en donde admite que el negocio con la Empresa de Energía de Bogotá les costó 25 millones de dólares), la multinacional presenta una relación del costo mensual “que asumen los municipios por concepto de arrendamiento… durante el mes de septiembre de 2016.”

Un cobro multimillonario

Perdonen que sea tan reiterativo; el informe de Codensa es solo sobre 35 municipios de los 108 que reconoce en su página web, atiende en el departamento. Esos 35 municipios le pagaron en un solo mes a Codensa la respetable cantidad de novecientos noventa y un millones, novecientos trece mil trescientos siete pesos ($991.913.307.00).

Es decir, que en el presente año, en concepto de arrendamiento de la infraestructura para llevar la energía a los municipios, estos le pagaron a la multinacional la medio bobadita de once mil novecientos dos millones, novecientos cincuenta y nueve mil seiscientos ochenta y cuatro devaluados pesitos ($11.902.959.684.00). Para ponerlo en dólares, que es como mejor le gusta contar su plata a la empresa, serían tres millones novecientos sesenta y siete mil seiscientos cincuenta y tres dólares con veintitrés centavos (US$3.967.653.23).

El Contralor, en su sustentado documento jurídico, calcula en 14 años y medio en promedio, lo que los municipios le han venido pagando a Codensa por tal arrendamiento. Lo cual quiere decir,

por una elemental operación matemática, que la empresa de energía se ha metido en sus bolsillos la módica suma de cincuenta y siete millones novecientos veintisiete mil setecientos treinta y siete dólares con trece centavos (USA$57.927.737.13). Y el taxímetro sigue marcando. Nada mal para un ‘negocito’ que solo costó 25 millones de dólares.

La empresa de energía se ha metido en sus bolsillos la módica suma de cincuenta y siete millones novecientos veintisiete mil setecientos treinta y siete dólares con trece centavos (USA$57.927.737.13). Y el taxímetro sigue marcando. Nada mal para un ‘negocito’ que solo costó 25 millones de dólares.

Indebida apropiación

Afirma el Contralor en su escrito, sin que le tiemble la mano y menos la voz, “…CODENSA S.A. …ejerce una indebida apropiación de los recursos públicos de los municipios, al obtener una rentabilidad económica a través de atributos monopolistas y cobros injustificados respecto a una titularidad inexistente de los elementos e infraestructura que ha sido dispuesta para la prestación exclusiva del servicio de alumbrado público en los municipios del departamento de Cundinamarca.”

Y los termina de lapidar más adelante: “…lo cierto es que CODENSA S.A. ESP, efectúa cobros injustificables que afectan el erario municipal, como quiera que los municipios al tener la calidad de “usuarios del servicio” que la referida entidad presta, se encuentran sujetos a pagar a favor de esta, no solamente el pago correspondiente al suministro de energía eléctrica para la prestación del servicio de alumbrado público, sino que a su vez, se ven en la obligación de pagar por el uso de la infraestructura que es parte inherente del servicio y es a partir de la cual que se puede prestar el servicio…”.

Mucho más que energía

En buen romance, la ‘belleza’ de Codensa es que les cobra a sus “usuarios” por lo que ella está obligada a proveer gratuitamente, si quiere distribuir su servicio de energía; pero además lo hace con una infraestructura, en palabras del Contralor, que no le pertenece.

Bonito negocio. ¿A que a usted también le gustaría tener uno así? Es que, parodiando su eslogan, Codensa es mucho más que energía.

En fin, para utilizar una expresión muy del habla común de los funcionarios españoles de la multinacional, “se podrá hablar más alto, pero no más claro”.

Lo que sí brilla por su ausencia en la Acción Popular del Contralor de Cundinamarca es la firma de los alcaldes de los municipios afectados. Deberían pensar seriamente en coadyuvar la acción jurídica del funcionario, como directos afectados del detrimento patrimonial denunciado por el alto representante fiscal.

1 thought on “El negocio “inmoral” de Codensa en Cundinamarca

  1. Parece que , según la investigación, vuelve y juega, la Empresa de Energía. Es el colmo, que continúe sucediendo. Buena investigación

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