vie. Ago 7th, 2020

Muerte, celos y un prófugo: horror en San Francisco

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Hace pocos días reportábamos como el municipio de San Francisco se estaba convirtiendo en referente departamental por el compromiso de sus habitantes para frenar la expansión de la pandemia. Sin embargo, mientras en el casco urbano la gente se quedaba en casa, en una vereda se planeaba un homicidio.

En brazos de su hermana se apagó la vida a Luz Emilda, la mujer que lo último que vio fue cómo se alejaba Alfredo, su exesposo, después de darle un balazo mortal.

“Alfredo León se escondió detrás de unos matorrales para esperar a mi tía y al verla regresar de su trabajo, en un sembrado de café, le salió por sorpresa y le disparó con una potente arma de fuego. La hirió mortalmente en el pecho”, comenta entre sollozos Julieth López, sobrina de la víctima.

Montones de zozobra, envueltos en gritos de impotencia y pánico, vivieron quienes auxiliaron a Luz Emilda; aún con un soplo de vida la subieron a la ambulancia para ser trasladada al hospital San Rafael de Facatativá, a donde llegó con vida, pero pese a los esfuerzos de los galenos, la muerte se la llevó; la herida era mortal.

La mujer, de 48 años, es recordada como una madre ejemplar; y aunque lidiaba con una penosa enfermedad del Lupus, nada le lograba opacar su sonrisa, dicen quienes la conocieron.

Alfredo León fue por largos años ‘El escobita’ del pueblo; también el compañero por 30 años de Luz Emilda y padre de sus 4 hijos. El año pasado, cansada de ser maltratada y amenazada, ella decidió separase; pero León nunca lo aceptó. Cegado por los celos perdió el juicio y resolvió esperar tras ese matorral a quien fuera su compañera para quitarle la vida.

En un entierro con pocos acompañantes (debido al COVID-19), el pesar de todo un pueblo se sintió desde las casas, desde donde le dieron a Luz Emilda Bernal el último adiós. Alfredo continúa prófugo entre las montañas de mi pueblo, mientras unos hijos, aunque que ya mayores, no encuentran razón ni consuelo.

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