vie. Ago 7th, 2020

Codensa y Vanti no tienen de servicio ni el nombre

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Si para algo ha servido la emergencia social y sanitaria que vivimos es para poner de presente las diferencias notables entre el actuar privado y el servicio público.

Mientras las dos primeras empresas, dirigidas sólo por su apetencia de lucro sin humanidad ni solidaridad ante la tragedia, sacan provecho por doquier, las empresas de acueducto dirigidas por los entes municipales han realizado su mejor esfuerzo para aliviar el sufrimiento económico colectivo que ha implicado el aislamiento.

Quién esto escribe no quiere que le regalen nada, pero tampoco que le quiten y estoy seguro que igual piensa el grueso de los colombianos. Lo que vienen haciendo las empresas de energía y gas no se puede calificar con otro adjetivo diferente a un robo, simple y descarado.

Gastamos lo mismo pero nos cobran mucho más

Aquí no se trata de que no cobren por la labor que prestan, que no el servicio, sino que cobren lo justamente consumido y no lo que ellos arbitrariamente consideran que se ha utilizado.

Permitanme ejemplificarles con la experiencia propia, que es un modelo inmejorable. En la casa vivimos tres personas: una hija discapacitada y dos adultos mayores. Mi hija fue diagnosticada y declarada con una discapacidad física profunda desde hace diez años y desde esa época nosotros mudamos nuestros comportamientos sociales para acompañarla todo el tiempo que nos necesite. De modo que el aislamiento obligatorio no implicó, en nuestro caso, ningún cambio social evidente.

El cambio empresarial, por el contrario, ha sido notorio. En el caso de estas dos empresas públicas fue manifiesto, por decisión propia, por cuanto desde un principio los decretos gubernamentales las eximieron, por obvias razones, del aislamiento obligatorio.

Sin embargo, aprovecharon para ahorrar costos laborales e incrementar sus ganancias, no mandando a sus trabajadores a realizar la lectura preceptiva de contadores y se “inventaron” un promedio de consumo para elevarlo arbitrariamente basados en una “presunción” de gasto, sin siquiera tomar en cuenta el promedio real que ellos mismos acreditan mensualmente en la factura.

En febrero, marzo y abril el consumo fue de 30, 24 y 34 M3 de gas. En mayo lo incrementaron abusivamente hasta los 42 M3. Vale la pena aclarar que lo único que se tiene con gas es cocina y calentador de agua y cocinamos y nos bañamos, exactamente lo mismo desde hace años.

Ilustrando la depredación

Veamoslo con sus propios gráficos que acompañan esta nota. En el caso de Vanti, en febrero, marzo y abril el consumo fue de 30, 24 y 34 M3 de gas. Es decir en marzo, cuando comenzó el aislamiento y todo abril reportan un consumo aparentemente normal para el promedio de la casa.

En mayo lo incrementaron abusivamente hasta los 42 M3. Vale la pena aclarar que lo único que se tiene con gas es cocina y calentador de agua y cocinamos y nos bañamos, exactamente lo mismo desde hace años.

La bolita del tramposo juego es que al gas le dan una equivalencia energética en kilovatios hora y como el gobierno los premió autorizando un incremento del valor del kilovatio, las utilidades de las dos empresas se favorecieron de manera desproporcionada, prácticamente en sentido inverso a como a todos los ciudadanos se nos desfavoreció la economía.

En el caso de Enel Codensa, el comportamiento ha sido exactamente el mismo. En el gráfico pueden observar cuál ha sido el histórico del consumo. El promedio que ellos mismos acreditan, lo certifican en 181 kilovatios hora. Pues bien, el consumo de abril, sin mandar los lectores a legitimar el consumo, lo disparan a 291 kilovatios con el acomodado argumento de que como los integrantes de todos los hogares no pueden salir de casa, nuestra distracción preferida es aumentar irracionalmente nuestros consumos de servicios.

El consumo de abril, sin mandar los lectores a legitimar el consumo, lo disparan a 291 kilovatios con el acomodado argumento de que como los integrantes de todos los hogares no pueden salir de casa, nuestra distracción preferida es aumentar irracionalmente nuestros consumos de servicios.

Sirviendo a sus propios intereses

La actitud podría ser, con un gran esfuerzo de generosidad nuestra, hasta entendible. El diccionario de la RAE define servicio como: “Acción y efecto de servir.” En su quinta acepción como: “Mérito que se adquiere sirviendo al Estado o a otra entidad o persona.”

El mérito de Codensa lo pueden encontrar en este vínculo https://www.periodicoelector.com/2018/?p=3103 donde les cuento un poco de la historia de la empresa.

La generosidad de Vanti, quien acaba de responderles irrespetuosamente a la petición de los alcaldes de la sabana occidente -demostrando claramente el talante de la sociedad- para que corrijan su posición depredadora de servicio, se explica cuando uno conoce la historia opaca de su principal accionista.

Vanti es una empresa que ha realizado 26 modificaciones de sus estatutos desde que se inició como Gas Natural en 1987. Es decir que en 33 años ha reformado sus estatutos casi cada año. O tiene unos abogados completamente estúpidos, o por el contrario, son unos linces malévolos que buscan esconder algo.

Tomado del “CUADERNILLO DE OFERTA PÚBLICA DE ADQUISICIÓN DE ACCIONES ORDINARIAS DE VANTIS S.A. E.S.P.” (el resaltado es nuestro)

Hospedados en un paraíso fiscal

Su mayor accionista en la actualidad es una empresa que se constituyó hace apenas tres años y se llama Gamper Acquireco II SAS con el 54.93% de las acciones de Vanti, pero está interesado en quedarse con la totalidad del ponqué para la cual ha hecho una OPA (Oferta Pública de Adquisición de Acciones), publicada con fecha de ayer. En la actualidad Vanti tiene 20 accionistas importantes, la mayoría de ellos fondos privados de pensiones.

Cuando usted quiere saber un poco más quién es Vanti y se para en la ampulosa pestaña de  “Quiénes somos?, le responden: “Vanti es una compañía líder en la distribución y comercialización de gas natural en Colombia.” Punto. Suficiente información.

Si usted busca alguna información de la compañía Gamper en internet, cosa bastante difícil, encuentra que la definen como una empresa que se dedica “principalmente a otras actividades auxiliares de las actividades de servicios financieros n.c.p.”

Ellos se desnudan un poco más en su Cuadernillo de Oferta Pública y se presentan sin rubor como un entramado de sociedades con sede en el paraíso fiscal de Bermudas, entre ellas Colombia Gas que identifican como: “accionista directo del 100% de las acciones de Gamper II, es una sociedad holding cuyo objeto principal es la realización de inversiones de capital.”

Como ven, estas empresas de servicios públicos, muy poco tienen de servicio y mucho menos de públicas. Son unas empresas privadas que han encontrado un filón -mejor que el  narcotráfico o cualquier mina de oro-, en explotar una necesidad sentida de la comunidad. Como si de una salchichería se tratara. Claro que al menos en ella, sus dueños hacen plata ofreciéndole a comer un rico salchichón.

El negocio “inmoral” de Codensa en Cundinamarca

1 thought on “Codensa y Vanti no tienen de servicio ni el nombre

  1. Y? Se dice, se dice y no pasa absolutamente nada. Quedamos lo mismo y peor, sin poder hacer nada. País del Sagrado Corazón

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