septiembre 23, 2021

A 15 meses, se baraja la primera partida para la Cámara y el Senado por Cundinamarca

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Las próximas elecciones al Congreso de la República serán en marzo de 2022, es decir, a tan solo 15 meses, lo que resulta poco o muy justo, en tiempos de pandemia y confinamiento, para los candidatos que deben empezar por darse a conocer. Por esta razón, el partidor empieza a barajarse desde ya, buscando que ninguno saque algún haz bajo la manga. Aquí, las cábalas más sonadas.

Tanto en Colombia como en el mundo, las elecciones parlamentarias cobran gran importancia, no solo porque el pueblo elige a los “padres de la Patria”, a los que hacen las leyes, a los que rigen la política del país, sino porque de ellas dependerán en gran medida, meses después, las regionales (gobernaciones, asambleas, alcaldías y concejos). Así que para muchos es mejor ir “amarrando el perrito”.

En esa carrera hacia el Congreso, en Cundinamarca ya empezaron las reuniones, los almuerzos, los abrazos, las alianzas y las promesas. Más de 20 aspirantes a Cámara para tan solo 7 curules y apenas 3 nombres fuertes para uno o dos senados propios (con el que hoy no se cuenta).

Bajo este panorama, los actuales congresistas empiezan a sentir que les quieren correr la butaca, mientras que quienes aspiran a una curul reclaman nuevos espacios y renovación.  Sin embargo, si se respetan los primeros acuerdos, pocos serán los nuevos apellidos que se hagan llamar parlamentarios.

Andrés Arias 

Salazar y Arias, verdugos de los caciques 

Entremos en materia. El partido liberal se mantendrá, como lo ha hecho en los últimos periodos, con el facatativeño Óscar Sánchez León, quien confecciona una lista que le permita pasar el umbral y mantenerse sin ningún tipo de peligro; esta vez, buscarán un segundo escaño con la ayuda de un “gallo tapa’o”, que aún no define si jugar en las toldas rojas o en las azules.

Los conservadores, como siempre, desunidos y echando humo. Por un lado, los hermanos Clavijo tomarían la decisión de luchar por la credencial, nuevamente con Orlando, quien renunciaría en los próximos meses a la Superintendencia de Vigilancia y empezaría campaña con el respaldo de los gobierno Nacional y Departamental.

Por otro lado, y en la cuerda floja, el actual representante Buenaventura León, por cuenta de sus fragmentadas relaciones con los Tamayo y la fama de incumplimiento a los compromisos.

El Joker de este juego azul sería para el ingeniero Julio Roberto Salazar, exdirector de Idaco y exjefe de Gabinete Departamental, quien buscaría ser el primero en votación con el respaldo directo del exgobernador Jorge Rey y del presidente de la Asamblea Rafael Tamayo. Con seguridad, los conservadores recuperarían una segunda curul.

Por los lados de La U, partido cada día más débil, no solo por el desgaste nacional sino por la falta de liderazgo, se proyecta para repetir José “Pájaro” Caicedo, quien, a pesar del deterioro de los años, cuenta con el respaldo del Gobierno Departamental y, por supuesto, con sus voticos amarrados para pasar el umbral sin grandes sorpresas.

El palo, no tan palo, sería Andrés Arias, un joven fusagasugeño del equipo del excongresista Alfredo Molina, quien estaría también impulsado por el nuevo liderazgo, peleando fuerte para alcanzar dos curules en este partido. Ahora ¿es posible que Arias queme a Caicedo? Amanecerá y veremos.

En el Centro Democrático la palabra precisa es desconfianza; primero, por la baja popularidad y credibilidad del presidente Duque y, segundo, por los sonados líos jurídicos de su jefe natural, Álvaro Uribe, razones suficientes para pensar que puedan perder una curul, que no sería precisamente la de Rubén Darío Molano, quien aún goza de respeto en el partido y entre la comunidad. Así las cosas, el actual representante Hernán Garzón Rodríguez tendría que esforzarse al 100 por ciento para mantenerse.

Las toldas de Cambio Radical se pusieron para alquilar balcón; los más allegados anuncian con bombos y platillos la ruptura de la alianza entre la congresista Betty Zorro y el diputado Édgar Mayorga, lo que conllevaría a que la mujer no obtuviera la votación suficiente para mantenerse. Paradójicamente, su curul sería para Mayorga, quien enfila baterías para renunciar a la Asamblea y saltar a la Cámara, con el apoyo de su homólogo Luis Aroldo Ulloa y José Rueda (exdiputado).

Mientras tanto, sigue campante Leonardo Rico, quien podría mantenerse primero en la lista, aunque sin una altísima votación, gracias al reconocido apoyo del gobierno del nuevo liderazgo.

Entre tanto, el Parido Verde mantiene su esperanza en el golpe de opinión, buscando armar una lista que les permita aprovechar el buen momento de su imagen, jalonada por la alcaldesa de Bogotá, Claudia López y sus buenas relaciones con Cundinamarca. Nombres, muchos; en concreto, nadie.

Alfredo Molina

Por la conquista y recuperación de la credencial en el Senado

La lucha por recuperar la curul del Senado se ha vuelto para los cundinamarqueses un tema de orgullo propio. La primera opción sería para el catedrático Alfredo Molina, quien demostró en la contienda pasada que goza de legitimidad y el cariño de sus coterráneos, con más de 60 mil votos a su favor. Esta vez viene recargado y sin tregua en su trabajo político. Logró lo imposible: lo acompañarán como escuderos el exsenador Carlos Ferro y la madre del exgobernador Jorge Rey, doña Mercedes Ángel de Rey, quien lo respalda con la fuerza comunal.

A Molina también le favorece la posibilidad de ingresar al Congreso en los próximos meses, dadas las circunstancias del partido de La U, tras las expulsiones de Roy Barreras y Armando Benedetti, así como los líos jurídicos que atraviesa Eduardo Pulgar. De ser así, además del apoyo de la línea oficial de Cundinamarca y de la garantía de su base política; tendría el respaldo de la nación.

Y como la política es tan dinámica, otro que aspira a regresar es el exsenador Milton Rodríguez, que esta vez no lo haría por La U sino por un partido que le favorezca a su candidatura, que tampoco sería el conservador, ya que está reservado para Soledad Tamayo.

La gran novedad se daría con la aspiración del exalcalde de Funza y actual gerente de la Empresa de Licores de Cundinamarca, Jorge Enrique Machuca López, quien, con el aval liberal, estaría apostándole a la unificación de las provincias de la Sabana, recogiendo los frutos del trabajo político en el ámbito nacional desde el medio empresarial.

Sin ser de Cundinamarca, el exsenador Juan Carlos Restrepo, con amplia trayectoria en el departamento, respaldaría nuevamente a Carlos Abraham Jiménez (del Valle del Cauca), endosándole un importante número de votos.

Y así, a pesar de la pandemia y de los inminentes cambios en la forma de hacer política, colorín colorado, este cuento se ha acabado. Los personajes no cambian, la historia se repite y el final está escrito.

 

 

 

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