mié. Nov 14th, 2018

Papillón, una historia de la vida real

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Papillón, (presentada inicialmente en el Festival de Cine de Toronto, en septiembre, 2017) se estrenó en Estados Unidos, en agosto de 2018.

¡Ir a cine en Los Ángeles es todo un plan! Hay salas de cine para todos los gustos y bolsillos. Sin duda, por tratarse de Hollywood, la competencia es notoria y por lo general, para el disfrute del espectador, cada sala se preocupa por ofrecer las sillas mas confortables; tienen desde las que se reclinan, ¡con cobija incluida!, hasta las más estoicas, tipo Cinemateca Distrital de Bogotá. El sonido es de última tecnología, así como la imagen, todo para asegurarle al asistente una experiencia única, que quiera repetir.

Los puntos de comida ofrecen toda clase de dulces, maíz pira, bebidas variadas, cafés, tes, cocacolas de sabores que salen de dispensadores gigantes, así como también cervezas y vinos, normalmente de proveedores locales.

Cine y restaurante, todo en uno

Algunas salas tienen restaurante para que el espectador no lo piense dos veces. Es usual que a los estrenos vayan o el director/productor/guionista o alguno de los actores, para tener un conversatorio con la audiencia al final del film. Lo que de hecho, convierte la experiencia en todo un plan para chicanear en Facebook o Ínstagram.

Papillón 2017/18 es una historia -tranquilos, no les voy a contar de qué se trata, aunque asumo que la mayoría ya sabe-, basada en la realidad. Algo que le pasó a un personaje de nacionalidad francesa que, por cosas de la vida, termina condenado a pagar una sentencia en un campo de trabajo en la Guyana Francesa.

La primera película se hizo en 1973 y tuvo un elenco de actores que logró impactar al público con su actuación, al lograr transmitir la desesperación, angustia y desesperanza que se pueden experimentar en un campo de trabajos forzados, a temperaturas elevadas y en condiciones selváticas.

Esta película logra comunicar qué tan fuertes podemos ser los seres humanos para soportar y superar la adversidad cuando mantenemos el espíritu inquebrantable y la conciencia clara sobre la injusticia

El espíritu inquebrantable

En esta versión 2018, los actores transmiten un sufrimiento tal vez un poco más light; esto, quizás, para quienes vimos la primera versión. Sin embargo, logra comunicar qué tan fuertes podemos ser los seres humanos para soportar y superar la adversidad cuando mantenemos el espíritu inquebrantable y la conciencia clara sobre la injusticia, a pesar de ser sometidos a torturas y penurias impensables, que apabullarían al más fuerte de los fuertes.

No recuerdo haber nunca pensado que entre Papillón y Degas, (Steve McQueen y Dustin Hoffman en la versión de 1973) pudiera haber existido una atracción. Sin embargo, en esta ocasión (Charlie Hunnam: Papillón y Rami Malek: Degas) logran, bajo la dirección de Michael Noer, poner en evidencia un poco más, como esa atracción pudo haber existido.

¿Pero qué estoy pensando? ¿Papillón una historia de amor? OK, no, no vayamos tan lejos con la imaginación, pero que el lenguaje actual insinúa esta posibilidad, no hay duda, al menos para la manera como yo leí algunas de las escenas y las tomas en primer plano de las miradas entre Papillón y Degas.

Papillón 1973 frente a la versión 2017.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La crueldad nos humaniza

La historia, aunque cruel, no deja de ser fascinante y entretenida. Es que hay algo que a los seres humanos nos atrae profundamente cuando nos muestran el sufrimiento de otros y la crueldad de algunos.

¡Siempre queremos pensar en lo que haríamos nosotros si estuviéramos en la misma situación! ¿Qué tanto la educación, la sociedad y los credos, nos mantienen de un lado de la línea, pero qué tan fácil, sería cruzarla, si no viéramos escapatoria y estuviéramos siendo víctimas de las más horrendas torturas?

Lo que a mí particularmente me gustó de esta versión 2018 es que, además de tener un potencial catártico y un final en donde cuentan qué le terminó de pasar a Papillón, plantea una reflexión interesante sobre las relaciones humanas e interpersonales, en particular sobre la lealtad. La lealtad con nosotros mismos, nuestros principios y creencias, las razones y motivaciones para vivir o cambiar nuestra propia circunstancia por difícil que parezca.

¿La lealtad se pierde cuando su causa no existe?

A lo mejor el espíritu indomable y libre de Papillón provenga de una niñez feliz en donde tuvo como padres a una pareja de educadores, mientras que Degas, víctima de maltrato cuando pequeño por parte de sus propios padres, ya venía con el espíritu roto y las esperanzas perdidas.

Por otro lado, plantearnos si ¿seríamos capaces de mantener la lealtad con un amigo, cuando ya no existe una contraprestación o interés de por medio, ni el dinero, ni la esperanza siquiera de sobrevivir, ni nada más que el simple deseo de ayudar al otro, al más débil, por el simple deseo de ser bueno?

A lo mejor cuando ya somos casi nada, incluso física y mentalmente, pero aún conservamos el espíritu intacto, es cuando comenzamos a ser realmente nosotros mismos y dejamos salir a flote toda la bondad y las virtudes que no pensábamos tener.

A mi me gustaría pensar que es así, pero no estoy tan segura que sea el caso de la mayoría. Entonces, vaya a ver la película, vale la pena, ya sea por el interés catártico o por ver si, como digo yo, es cierto que hay posibilidad de romance, o simplemente porque no tiene idea quién era Papillón y lo asalta la curiosidad. Eso si, no se olvide de comprar su manimoto y su maíz pira, porque la película es larga, son un poco mas de dos horas del film.

Ficha técnica:

  • Charlie Hunnam, como Henri “Papillón” Charriére
  • Rami Malek, como Louis Dega
  • Roland Møller, como Celier
  • Tommy Flanagan, como Masked Breton
  • Eve Hewson, como Nenette
  • Michael Socha, como Julot
  • Ian Beattie, como Toussaint
  • Yorick van Wageningen, como Warden Barrot
  • Nikola Kent, como Deputy Warden Brioulet
  • Petar Cirica, como Abda

Clara Ospina Reyes

clarospi@yahoo.com

 

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