lun. Ago 19th, 2019

Los elefantes blancos de Cundinamarca cambian de color

Share this...
Share on Google+
Google+
0Tweet about this on Twitter
Twitter

Todos creemos saber así no lo sepamos explicar claramente que significa el término “elefante blanco”. La Secretaría de Transparencia del gobierno nacional denunció en 2016 la escandalosa suma de 1.3 billones de pesos que estaban peligrosamente perdidos en obras de infraestructura cobijadas por tal descripción.

Y definió el término para los despistados como: “Un “Elefante Blanco” es una obra pública de construcción, mantenimiento o instalación de un bien inmueble, la cual tiene un impacto negativo para la comunidad debido a que ha sido abandonada o está inconclusa, sus costos superan los beneficios de su funcionamiento, no es utilizada, o su uso es diferente para aquel que fue creada.”

Como ustedes van a leer, nuestro departamento contribuyó en esa nauseabunda torta, con un porcentaje apreciable de la descomunal cifra. Pero gracias a la labor del Contralor Departamental Ricardo López Arévalo y al empuje decidido y comprometido del Gobernador Rey, de algunos alcaldes y de la Nación, la bochornosa suma ha logrado reducirse considerablemente.

El camino todavía no está despejado. A pesar de todos los esfuerzos, de las amenazas con juicios fiscales, de la zanahoria y el garrote, solo se logró recuperar el 48 por ciento. 115 obras de las 220 que se encontraron en el departamento, siguen siendo un homenaje vergonzoso a ese paquidermo que todos identificamos como sinónimo de corrupción.

___________________________________________________________________________

Más que elefantes, algunos eran auténticos mamuts prehistóricos, que muchos creían imposibles de recuperar. Uno llevaba veintidós años hibernando en una caverna de indiferencia, indolencia y negligencia, manteniéndonos en un subdesarrollo perpetuo.

Los más sobresalientes se concentran en los últimos ocho años. 172 obras, de las 220 que logró depurar la Contraloría Departamental, vienen del año 2009. Por sectores no se preocupen, la insensibilidad los cubre a todos: desde la salud, educación, agua y saneamiento básico; vías y urbanismo; instalaciones deportivas y parques, hasta gas y energía; vivienda y edificaciones varias.

Pero lo más aterrador es el desmedido monto en dinero que le ha representado a los municipios, al departamento, a la Nación y a otras entidades oficiales, este comportamiento ineficiente, abusivo y corruptor para todas las comunidades en nuestra extensa geografía regional.

Una “vulgaridad” de dinero perdido

Aún faltando datos de otros municipios, entre obras concluidas e inconclusas, las 220 obras de infraestructura identificadas le han representado a las entidades una erogación de casi 112 millones de dólares o, en nuestros depreciados pesos, la nada despreciable suma de trescientos noventa y un mil quinientos quince millones seiscientos ochenta y ocho mil trescientos setenta y cinco pesos con sesenta y un centavos ($391.515.688.375,61).

A pesar del esfuerzo descomunal del Contralor, de las amenazas para iniciar juicios fiscales o del diálogo por las buenas -para cazar moscas, como decía mi santa madre, “con miel y no con palo”-, hasta el 30 de marzo del presente año solo se ha podido terminar el 48 por ciento de esas 220 obras inconclusas.

Si lo dividimos por sectores, a los que peor les ha ido es a educación, vivienda, gas y energía y agua y saneamiento básico. Es decir, cuatro de los pilares fundamentales para tener una decente calidad de vida.

Hospital de alta complejidad de Zipaquirá

Hospitales salen de cuidado intensivo

El sector de la salud, por el contrario, salió muy favorecido con la intervención de la Contraloría. El resultado: varios hospitales que iban camino de constituirse en auténticos monumentos al elefante blanco, hoy están sirviendo -espero que con algún grado de eficiencia- a las comunidades en donde están instalados.

En salud se reportaron 11 obras inconclusas. Se lograron terminar 7, por un valor de 93.500 millones de pesos. Quedan 4 hasta el momento, por un valor de 8.500 millones. En educación se denunciaron 30; con la lucha del Contralor y el empuje del Gobernador y algunos alcaldes se concluyeron 13, que costaron 12.400 millones de pesos. Quedan 17 por terminar, con un valor de 29.000 millones de pesos.

En Agua y Saneamiento Básico -un sector en que todas las sociedades basan su nivel de desarrollo- se encontraron 45 obras por culminar. El esfuerzo aquí fue bastante frustrante, pues solo un 38% se logró concluir, es decir 17 obras, con una inversión de 54.800 millones de pesos para sacarse adelante. Quedaron todavía como un papel 28, que necesitan 82.195 millones de pesos para poder salir de ese listado infamante de los elefantes blancos.

Las vías se lograron parchar

En vías y urbanismo las obras concluidas ganaron por una nariz. De 21 que se denunciaron, 11 se concluyeron, con una inversión de $21.129 millones. 10 más quedaron en la cuenta, con un costo de $2.490 millones.

Vivienda, otro sector de capital importancia para medir nuestro nivel de satisfacción social, tuvo el mismo reporte negativo que el de educación. Vale aclarar que el 68 por ciento de las obras reportadas están inconclusas. En plata blanca, se delataron 26 proyectos de vivienda, de los cuales se lograron concluir 10, por un valor de 35.194 millones de pesos, mientras siguen abandonados a su suerte 16, con un costo de culminación de al menos 11.995 millones de pesos.

Pero como es mejor el vaso medio lleno, podremos no tener vivienda pero tenemos parques e instalaciones deportivas para ejercitar el cuerpo. 33 eran las que estaban abandonadas de la mano de Dios. 19 se lograron terminar, con una inversión que llegó a los $23.871 millones. Quedaron en obra negra (o gris, si lo prefieren) 14 polideportivos o parques, que requieren una inversión de $13.671 millones, para estrenar la primera patada al balón, así sea a pie descalzo.

A otros les llegó una ducha fría

Para los que querían estrenar agua caliente por cuenta del gas, en algunas zonas de nuestra región, van a tener que seguir tiritando con el agua fría. En gas y energía se reportaron 3 obras por culminar y, según dice el informe de los auditores, 3 siguen inconclusas, con un valor para terminarlas de $1.460 millones

Finalmente, el sector que más obras reportó como inconclusas fue el que los auditores denominaron “Edificaciones varias”. 51 fue el número mágico; 28 se lograron concluir, con una inversión de 21.051 millones de pesos, frente a 23 que siguen deteriorándose con el paso del tiempo y que poner en servicio costaría la suma de 10.172 millones.

Bueno, se preguntaran los más juiciosos ¿y esa platica de dónde sale? La mala noticia es que el Departamento, como en el juego de la pirinola, es el que más pone. En total, $177.000 millones salieron de sus arcas. Le sigue, un poquito distanciada, la Nación, con $129.000 millones. y bastante retiraditos van los municipios, que pusieron en esa charola $81.000 millones.

El Departamento tapó el barril sin fondo

La buena noticia es que el Departamento también es quien más recupera. Dejemos que sean los auditores quienes lo digan: “Pese a que en su gran mayoría los recursos de las obras reportadas como inconclusas provienen del orden Departamental, se obtuvo una recuperación significativa equivalente al 70% de los recursos invertidos por esta entidad.”

Yo sé que el informe está denso, pero vale la pena que lo conozcamos y lo analicemos, porque los ciudadanos de a pie no debemos dejar estas responsabilidades e información privilegiada en manos de los dirigentes políticos. No podemos solo dedicarnos a criticar y, muchas veces, a “despedazarlos” sin tener la información apropiada ni conocer de primera mano lo que hacen bien, dejan de hacer, o, sencillamente, se roban en la desbordada corrupción que nos tienen colapsados.

Como si el dinero del Estado: Nación, departamento o municipio, no fuera suyo, de sus impuestos, de su trabajo, sino de los políticos que lo pueden malgastar o metérselo en el bolsillo como les dé la gana.

De modo que les voy a presentar algunos ejemplos, pocos, de lo que se pudo hacer con la buena voluntad del Contralor, del Gobernador, de los municipios y de la Nación.

Un veguno en deuda

En La Vega, por ejemplo, después de largos años, se pudo terminar el hospital que con bombos y platillos les prometió en su administración el veguno Andrés González Díaz.

Dice el informe de la Contraloría: “El Hospital no se encontraba en servicio debido a que no cumplía con normas de habilitación ni contaba con el servicio de energía. Sumado a lo anterior, la población era atendida en el antiguo hospital, el cual estaba a punto de colapsar y además no contaba con las mínimas condiciones de higiene y salubridad para atender los pacientes.”

En el hospital de alta complejidad de Zipaquirá, un proyecto que empezó hace 9 años, apenas lograron, entre Alcaldía, Contraloría y Gobernación, culminar toda la infraestructura hospitalaria. Es decir, terminaron el empaque. Ahora falta el algodón, la gasa y el instrumentador.

Comenta la Contraloría: “El Hospital fue construido en diferentes etapas, pero no contaban con algunos acabados ni redes de gases medicinales, entre otras instalaciones. Se realizaron visitas por parte de la Contraloría de Cundinamarca y se realizaron mesas de trabajo convocadas por el Comité de Moralización de Bogotá y Cundinamarca, con el fin de realizar un seguimiento que permitiera evitar que esta megaobra se transformara en un elefante blanco.”

Si no empujan, el elefante aplasta

El Hospital Salazar de Villeta, que caminaba con toda la simbología del elefante blanco, pudo salir de su letargo paquidérmico gracias al empuje de la Secretaría de Salud de Cundinamarca, el municipio de Villeta y la Gerencia del Hospital, con el liderazgo de la Contraloría Departamental.

“Durante el inicio en la actividad de localización y replanteo se observó que el diseño no correspondía con el espacio destinado para el hospital, haciéndose necesario replantear el proyecto generando con ello atrasos en la ejecución y variación del presupuesto asignado.”

Villeta, igualmente se benefició con la terminación de la remodelación del estadio municipal. “La obra inicio ejecución en septiembre del 2014, sin embargo, para el año 2016 solo tenía un porcentaje de ejecución del 26% con falencias de calidad de las obras. Se finaliza esta primera etapa (05-dic-2017), el municipio en aras de lograr habilitar en su totalidad el escenario deportivo, a través de la oficina asesora de planeación formuló el proyecto “Habilitación del estadio municipal de villeta cundinamarca” el cual fue viabilizado y aprobado por la Gobernación de Cundinamarca, entidad que aporta los recursos para la financiación del proyecto…”

 Deporte y educación huérfanos

En Guatavita,“La obra es un coliseo, el cual se encontraba en estado inconcluso y en precarias condiciones que impedían la práctica de cualquier actividad física.”

En Mosquera, el paquidermo se transformó en el Colegio Nuevo Milenio del municipio: “Luego de revisados y aprobados los diseños del proyecto se firma el acta de inicio de las obras el día 25 de enero de 2012. Durante el desarrollo de los trabajos el interventor de la obra pone en conocimiento las múltiples falencias que comete la Corporación Próvida (Contratista), por lo que el municipio de Mosquera en compañía del Ministerio de Educación determinan iniciar el proceso administrativo de incumplimiento en contra de la Corporación Próvida…”

 En Beltrán, el elefante se metió en la Institución Educativa Técnica Agropecuaria Jaime de Narváez: “Se realizó la construcción parcial de la Sede Nueva, no se realizaron las obras de mitigación por escorrentías de agua como tampoco se terminó la construcción, ya que en el diseño inicial se estableció una segunda planta donde funcionarían salones quedando la placa de entrepiso expuesta a las lluvias que han generado filtraciones e inundaciones dentro de los salones limitando su funcionamiento.”

Si por el municipio llueve, por la provincia no escampa

No podría terminar este informe sin mencionar el comportamiento de las provincias, según la prioridad que le dieron a terminar con este cáncer corrupto de las obras inconclusas. Los auditores no reparan en señalamientos a favor y en contra, concluyendo que quien mejor atendió la problemática fue la provincia de Almeidas y a la que le importó un pepino cumplirle a la comunidad fue la provincia de Rionegro.

Efectivamente, en porcentaje, el 83% de las obras detectadas siguen sin terminarse en Rionegro. En Almeidas, por el contrario, el 89% de las obras lograron terminarse. Pero se equivocan si creen que solo Rionegro es el manchón del mapa.

La provincia de Oriente le siguió muy de cerca con el 82% de obras inconclusas, Sumapaz tuvo el 68%, Medina el 70%, Guavio el 61%, Magdalena Centro el 58%, Alto Magdalena el 56%, al igual que Sabana Centro.

En la otra cara de la moneda, a Almeidas le siguió Bajo Magdalena con el 73% de obras concluidas, Soacha con el 67%, Gualivá con el 61%, Tequendama con el 53% y Sabana Occidente con el 51%. Ubaté, ni fu, ni fa. Empató con un 50% para ambos casos.

Como ven, los lideres están haciendo su tarea. Ahora, usted, como ciudadano, haga la suya, exigiendo los derechos que le dan su voto y sus impuestos.

Por Olinto Uribe Guzmán

oluribe@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *